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jueves, 3 de mayo de 2018

privilegio del suicida


El que se mata mata al que lo amaba.
Detiene el tiempo -el tiempo que es de todos
y no era sólo suyo-
en un instante: aquél en que alzó el vaso
colmado de veneno;
en que segó la yugular; en que
hendió con largos gritos el vacío.

Ah, la memoria atónita, sin nada más que un
huésped;
la atención que regresa como un tábano
siempre hasta el mismo punto intraspasable
y la esperanza que amputó sus pies
para ya no tener que ir más allá.

Ay, el sobreviviente,
el que se pudre a plena luz, sepulcro
de par en par abierto,
paseante de hediondeces y gusanos,
presencia inerme ante los ojos fijos
del juez ¿y quién entonces
no osa empuñar la vara del castigo?

¡Condenación a vida!

(Mientras el otro, sin amarraduras,
alcanza la inocencia del agua, las esencias
simplísimas del aire
y, materia fundida en la materia
como el amante en brazos del amor,
se reconcilia con el universo.)



Rosario Castellanos, "Privilegio del suicida" en "Poesía no eres tú", 2004



martes, 31 de octubre de 2017

mirar por sobre el hombro, hermosamente, las cosas pasadas...


“… Y como orfebres minuciosos del amor, nos entregábamos a la gran tarea de cada noche: con nuestras manos, con nuestros ojos, con nuestras piernas, con nuestras palabras entrelazadas, con nuestros brazos, con el roce de nuestros pies bajo las sábanas trenzábamos la gran soga con que habrían de unirse el día que acababa y el día por venir…”

“Nos ocurría lo mismo. Podía intuirlo. Si bien nunca lo dijimos, nunca lo expresamos a viva voz, siempre supe que nos ocurría lo mismo a la hora de dormir. Y es por eso que trenzábamos la gran soga: teníamos miedo. Miedo de separarnos en los sueños. Miedo de perdernos en el altamar de esos sueños de la noche de cada uno. Miedo de no despertar juntos la mañana siguiente…”
…..


“Temblé de ansiedad cuando la conocí, luego temblé junto a ella por placer. Ahora que ya no está, tiemblo de miedo permanentemente.”

…..


“Quizás debiera irme de una buena vez. Sin mirar a los costados, caminar decididamente hacia la puerta y salir. De una buena vez. Finalmente. Salir a la luz. Como quien sale a una vida, salir a la luz desde esta casa que fuera útero en su amamantar de abrazo curvo entre las paredes rectas y blancas…”

“… estoy de pie, al costado del lecho de muerte de todo aquello que fuera nuestra casa y que, ahora, es un conjunto de habitaciones vacías. Comienzo a cerrar ventanas y ventanales. A oscurecer el silencio. A silenciar la luz. El ritual del adiós. Miro cómo se extinguen los últimos fuegos. Observo cómo un viento imaginario, salido de mi memoria, esparce las cenizas de lo ido. Finalmente, cierro la puerta y salgo, temblando de miedo, a un desierto sin nombre y sin medida.”


…..

finalmente
me senté en las escalinatas que nunca subimos
y observé fijamente el cantero
con flores que nunca imaginamos
y recordé lo que nunca vivimos
y lloré desconsoladamente



Patricio Raffo, fragmentos de “El ritual del adiós”, Rosario, junio 2016





sábado, 11 de junio de 2016

hace apenas días


hace apenas días murió mi padre,
hace apenas tanto.

cayó sin peso,
como los párpados al llegar
la noche o una hoja
cuando el viento no arranca, acuna.

hoy no es como otras lluvias
hoy llueve por vez primera
     sobre el mármol de su tumba.

bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,
                      ahora que he muerto en otro.





Hugo Mujica, en "Noche abierta", Pre-Textos, Poesía, 1999





viernes, 15 de abril de 2016

donde hubo una espera ya no hay nada


Donde hubo una espera
ya no hay nada;
mi perro me ha enseñado a morir.

Nunca escribí su nombre,
hoy tampoco lo escribo.
Él no podía decirlo
y lo borró con él.

La lámpara apagada
tiene una claridad
que redime el engaño
del azar de encenderse.

¿Adónde llega todo
si nada lo recibe?

Casi sin darme cuenta
he encendido una luz
sobre el foso cubierto
mientras un hueco nuevo
que apenas se nota
muerde algo más el sueño
de creer que vivimos.



Roberto Juárroz, Poesía Vertical, 92 - XIV










lunes, 21 de septiembre de 2015

no he dejado de buscar

                           
Para Javier Das


Me eché
a andar
por la vía.

Un hombre
me llamó la atención.

Le dije
que buscaba a mi padre
(se había muerto,
pero a mí
me daba igual).

Hace cuarenta años de aquello.

No he dejado de buscar.





Karmelo Iribarren, "No he dejado de buscar" en "Seguro que esta historia te suena", Editorial Renacimiento SA












jueves, 3 de septiembre de 2015

entro en la palabra... me quedo



Poema escrito por Jorge Oteiza tras la muerte de su esposa, Itziar Carreño, en diciembre de 1991, y que luego sirvió para despedirle en abril 2003, en Alzuza, donde ambos reposan juntos:


He visto morir a Itziar, no he podido hacer nada.
Me acerco, lloro junto al árbol, miramos los dos al cielo.
Seguramente no estás ya en ninguna parte, solamente aquí, en mí, conmigo.
La ha besado la muerte.
Baja en su rostro lentamente, de Dios, una lágrima de sufriente, infinita dulzura.
Me acerco a Dios. En lo alto de una colina lo veo desaparecer.
Le seguían a distancia unos campesinos con alas.
Entro y salgo en la palabra.
Entro en el muro y salgo.
Entro en mi cuerpo y salgo.
No es tan incompleto mi cuerpo, mi país.
Entro en mi país y salgo.
Entro en la palabra. Me quedo.
Os digo que no estoy.
Estamos en el fin. A ninguna parte hemos llegado.
Ponedme en la mano tierra, tierra alrededor.
Ya no queda tierra para uno, pronto.
La tierra es para todos. A mí, acostadme de un lado.
Que sea del derecho. Es como duermo.
Y no me toquéis. No quiero nada encima, sólo hierba.
Que pueda sentir una vaca que pasea.
Que la meada de la vaca o de un pollino me llegue hasta el costado izquierdo. Tierra a la vista.
Llego un poco tarde, perdonadme.
Ya estamos todos. Podéis mezclar nuestros huesos.







sábado, 11 de julio de 2015

"niñas monstruo"...




Janis Joplin - Summertime (Live 1969)


...



a cantar dulce y a morirse luego.
no:
a ladrar.

así como duerme la gitana de Rousseau.
así cantás, más las lecciones de terror.

hay que llorar hasta romperse
para crear o decir una pequeña canción,
gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia
eso hiciste vos, eso yo.
me pregunto si eso no aumentó el error.

hiciste bien en morir.
por eso te hablo,
por eso me confío a una niña monstruo.






Alejandra Pizarnik, "Para Janis Joplin" (fragmento), "Poesía completa", Edit. Lumen, 2003


lunes, 17 de marzo de 2014

hijos (¿viudos?) de una madre "todo"...


D.H. LAWRENCE

La novia

Mi amor parece una joven esta noche
pero es vieja.
Las trenzas que descansan en su almohada
no son doradas,
sino entrelazadas por una filigrana de plata
y pavorosamente heladas.
………………………………………………................…

La madre virgen
Mi pequeño amor, mi querida,
fuiste una puerta para mí:
me dejaste salir de los confines
y entrar a este extraño país
donde la gente se apiña como cardos,
eres hermosa y de buen ver.
Mi dulce amor, mi madre,
dos veces me diste sangre,
una vez con tu sangre al nacer
y otra vez con tu sufrimiento.
Y dos veces me dejaste limpio
para ver cosas doblemente espléndidas.
Y así mi amor, Oh madre,
siempre te seré fiel.
Dos veces nací, madre
como Cristo dijo que sería.
¿Y quién me daría vida por tercera vez?
Ningún amor… Soy fiel a ti.




extraído de “Diario de Poesía” Nº 80, D.H. Lawrence, fragmentos de  “Complete Poems”, London 1972, traducción de Mirta Rosenberg




ROLAND BARTHES

Diario de duelo

    26 de octubre de 1977

Primera noche de bodas.
Pero ¿primera noche de duelo?

    29 de octubre

Idea –que causa estupor pero no desolación- que ella no ha sido “todo” para mí. Si no, yo no habría escrito obra. Desde que la cuidé, desde hace seis meses, efectivamente, ella era “todo” para mí, y olvidé completamente que había escrito. Yo era perdidamente para ella. Antes, ella se hacía transparente para que yo pudiese escribir.

    30 de octubre

Muchos seres me aman todavía, pero desde ahora mi muerte no matará a ninguno. – Ahí está lo nuevo…

    6 de marzo de 1978

Mi abrigo está tan triste que la bufanda negra o gris que siempre me ponía me parece que mamá no la habría soportado y oigo su voz diciéndome que ponga un poco de color.

Por primera vez, así, tomé una bufanda de color (escocesa).

    18 de marzo de 1979

Cada vez que sueño con ella (y no sueño sino con ella), es para verla, para creerla viva, pero otra, separada.

    29 de marzo

Vivo sin ninguna preocupación por la posteridad, sin ningún deseo de ser leído más tarde… la perfecta aceptación de desaparecer completamente, ningún deseo de “monumento” –pero no puedo soportar que sea así para mamá (talvez porque ella no escribió y porque su recuerdo depende completamente de mí).



extraído de “Diario de duelo”, 26 oct 1977-15 sept 1979, R.B., Siglo XXI Editores, Mexico, 2009




domingo, 9 de febrero de 2014

sobrevivientes


a nuestro alrededor... irreparables tragedias nos conmueven, nos interrogan...
nosotros, los espectadores, sin respuestas, muy tristes...  seguimos caminando.




Lonely day - System of a Down


Such a lonely day .... And it’s mine
The most loneliest day of my life
Such a lonely day .... Should be banned
It’s a day that I can’t stand
The most loneliest day of my life 
Such a lonely day .... Shouldn’t exist
It’s a day that ill never miss
Such a lonely day .. And it’s mine
The most loneliest day of my life
And if you go
I wanna go with you
And if you die
I wanna die with you
Take your hand and walk away
The most loneliest day of my life 
Such a lonely day
And it’s mine
It’s a day I'm glad I survived







sábado, 18 de enero de 2014

no descansás en mí...



Cuando sin decirme adiós te fuiste,
padre que huyó de la maldad,
levanté la tapa de tu muerte.
Los cuidados antiguos
de tu rostro escribían visiones
de la pobreza que leo aún, hoy que
animales tristes rondan.
El tiempo ido volvió a serme, página
de lo mismo, otro ya. No te
encontré en las palabras. Miraba
tus lentes descuidados, tus
manos de carpintero, tu lento
camino hacia la mesa, tu estar
como no estar, revolvías tu sopa
con la gracia penosa de otras hambres.
No descansás en mí.
Descansá en paz.





Juan Gelman, "Sin decirme", en "de atrásalante en su porfía", Seix Barral, México, 2007


jueves, 5 de diciembre de 2013

"y el viento es herida que viene del mar"


Jorge Curinao


NACIMIENTO

Entrar al mundo
por la puerta más pequeña:

cuestión de todas las noches.


del libro “Sábanas de viento”, 2006



ABANDONO

Un perro
cruza el puente

 El último gesto de la noche quiere huesos.


del libro “Plegarias del humo”, 2009



PAISAJE

A veces
a mí también me quisieron.

Era verano
y un pájaro golpeaba desde afuera.


HISTORIA

Cómo explicar la sensación
de llegar a la orilla
y no saber nadar.


del libro “Cactus”, 2011




Bendito duelo estar solo:
conversan las preguntas.

...

En el muro,  afuera
escribí el nombre del niño
que burlaba las certezas:  aún conservo sus manos.

...

Se puede ser uno mismo
empezando de a pedacitos.

...

A veces
el mundo puede ser una ventana.

...

Morir
es cubrirse de nieve.


del libro  “Nadando”, 2012




Cada tarde abríamos las ventanas para darle paso al tiempo. La casa tenía el rumor de los grillos perdidos. A veces el color era el mismo. Descubrir uno distinto era toda nuestra aventura.


del libro inédito “Otros animales”





miércoles, 12 de septiembre de 2012

elegía para decirme


Yo le recuerdo aquí: donde me duele
el color que le trajo a mi esperanza;
y le recuerdo aquí porque soy triste
y ya no puedo echarme entre sus lágrimas.

¿Qué corazón saldría de este insomnio
si yo supiera ser una muchacha;
si no me pareciera tanto a mis ojeras,
ni a esta tarde de invierno, así doblada?

Pero me acuerdo aquí de que anda lejos
el que vivió a la vuelta de mi espalda.
Me acuerdo de su nombre perezoso
que casi no quería ser palabra.
Me acuerdo de su risa mal abierta
riñéndole por dentro a la mirada,
y de su frente que crecía;
y de su voz inútil como el alba
y de un secreto que quedó inconcluso
aquel domingo en que amó a la nada.

¿Qué corazón saldría de este insomnio
si yo supiera ser una muchacha?
Pero me duele aquí, donde me canso,
aquel hombre agobiado por crisálidas.
Pero me duele aquí, donde soy sola,
esta verdad metida entre dos alas.

Qué corazón saldría de este insomnio...

Pero soy todo el blanco que se acaba,
y no me porto bien con la alegría
por lo que traigo al sur de mi garganta.



Carilda Oliver Labra, "Elegía para decirme" en "Al sur de mi garganta", 1949


sábado, 8 de septiembre de 2012

sin nombre, como la muerte


Otoño de 1975


Estoy llevando a mi hijo muerto en el asiento de mi auto. No sé bien porqué. Supongo que para cuidarlo.

Trato de ir despacio, de no frenar bruscamente. Qué paradoja, la vida frena todo el tiempo así, violentamente, y nadie hace nada... o no puede, no sé. Pero no sé digo a muchas cosas: no sé cómo es morir, no sé como es vivir. Sí sé que lo voy a cuidar. Es un bebé. Mi bebé.

No sabía si envolverlo en una frazada, tenía miedo de que se ahogara. Lo tengo en el asiento de al lado. Está frío. No el día, él. Mi bebé. Hace frío también.


..........


Pessoa tenía palabras para todo. Lo que nunca tuvo fue un hijo muerto. Es lo mismo. Cuando dijo que su vida era como si lo golpeasen con ella, es decir, ser la piedra y el objeto golpeado, ambos y a un mismo tiempo, creo que no necesitó ningún bebé. El tenía el infierno dentro y fuera. El peso de lo absoluto lo acompañó siempre.


..........


... Porque ayer se murió, ayer estaba vivo. Cada día que deba revivir esto, voy a tener que lidiar con la imagen de mi hijo vivo. Muriendo. Va a morir tantas veces como recuerde ese día.


..........


Nota al margen 13


Se esconde al muerto
como a la vergüenza
bajo la tierra, en una caja
en lo profundo...
como a un recuerdo
como a un olvido.

Absorbe el muerto
esa lluvia
(sucia de tierra y de lamentos)
que siempre olvida
haber pasado
y vuelve... vuelve.



Hernán A. Isnardi, fragmentos de "Sin nombre, como la muerte", Edit. La Máquina del Tiempo, 2011




sábado, 16 de junio de 2012

olmos y cerezos


                                                 A mi abuelo Laureano, in memoriam


Es verano.
Nos acostamos sobre la hierba
a la sombra de un árbol.
Contemplamos las ramas,
no vemos el mismo árbol.
Yo digo que es un olmo,
tú dices que es un cerezo.
Para tí todo son cerezos,
existe una mirada interior.
Aunque te prestara mis ojos
no verías el mismo árbol
sonríes.
Te parece bien que yo vea un olmo
sonríes.
Aunque me prestaras tus ojos
no vería el mismo árbol.
Pasa el tiempo.
Tú ya no estás.
Todos los olmos
se tornan
Cerezos.


Jorge Espina, http://apologadelaluz-jorgeespina.blogspot.com



martes, 19 de julio de 2011

a dieta

Me acosté sin cenar, y aquella noche

soñé que te comía el corazón.

Supongo que sería por el hambre.

Mientras yo devoraba aquella fruta,

que era dulce y amarga al mismo tiempo,

tú me besabas con los labios fríos,

más fríos y más pálidos que nunca.

Supongo que sería por la muerte.


Amalia Bautista, "A dieta"

viernes, 17 de junio de 2011

"asma es amor"

A Hilda, mi centaura.

Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
alta mía única anclada ahí, no es bueno
el avión de palo en el que yaces con
vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro
de las que ya no estás, tu esbeltez
ya no está, tus grandes
pies hermosos, tu espinazo
de yegua de Faraón, y es tan difícil
este resuello, tú
me entiendes: asma
es amor.

Gonzalo Rojas, "Asma es amor"