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domingo, 2 de octubre de 2016
"la palabra es mi cuarta dimensión"
Te escribo toda entera y siento un sabor en ser y el sabor a ti es abstracto como el instante. Es también con todo el cuerpo que pinto mis cuadros y en la tela fijo lo incorpóreo, yo cuerpo a cuerpo conmigo misma. No se comprende la música: se la oye. Óyeme entonces con tu cuerpo entero. Cuando vengas a leerme preguntarás por qué no me restrinjo a la pintura y a mis exposiciones, ya que escribo tosco y sin orden. Es que ahora siento necesidad de palabras -y es nuevo para mí lo que escribo porque mi verdadera palabra ha sido hasta ahora intocada. La palabra es mi cuarta dimensión.
............
Quiero escribirte como quien aprende. Fotografío cada instante. Ahondo en las palabras como si pintara, más que un objeto, su sombra.
............
-escribo por profundamente querer hablar. Aunque escribir sólo esté dándome la gran medida del silencio.
.............
Lo que hago por involuntario instinto no puede ser descripto.
¿Qué estoy haciendo al escribirte? Estoy intentando fotografiar el perfume.
............
En el momento en que pinto o escribo soy anónima. Me sumerjo en el anonimato que nadie tocó nunca.
............
Óyeme, oye el silencio. Lo que te digo nunca es lo que te digo y sí otra cosa. Capta esa cosa que se me escapa y sin embargo vivo de ella y estoy en sintonía con la brillante oscuridad.
............
Entonces escribir es el modo de quien tiene a la palabra como carnada: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra -la entrelínea- muerde la carnada, alguna cosa ha sido escrita. Una vez que se pescó la entrelínea, se podría con alivio desechar la palabra. Pero ahí cesa la analogía: la no palabra, al morder la carnada, la incorporó. Lo que salva entonces es escribir distraídamente.
No quiero tener la terrible limitación de quien vive sólo de lo que es pasible de tener sentido. Yo no: lo que quiero es una verdad inventada.
............
Clarice Lispector, "Agua viva" (fragmentos), El cuenco de plata, 2010
jueves, 1 de septiembre de 2016
certeza
Morir
después
de despedirme
de
las palabras, una a una.
Al
final,
descontada
la lágrima
queda
una única certeza:
no
hay muerte
que
baste
para
dejar de vivir.
Mia
Couto, traducción de Jorge Espina en:
jueves, 4 de agosto de 2016
quimera
"Entre quien da y quien recibe, entre quien habla y
quien escucha,
hay una
eternidad sin consuelo..."
Roberto Juarroz
y aun así, los humanos apostamos a una ilusión y
"Hablamos.
Así
somos dos quienes se reparten el botín, el peso del cadáver."
Alejandra
Pizarnik
Alejandra Pizarnik en "Prosa completa", Lumen 2001
Roberto Juarroz en http://www.robertojuarroz.com/casi_razon.asp
enlace de MP en "A flor de hueco", Edit. de los Cuatro Vientos, 2009
martes, 24 de mayo de 2016
... hablen más fuerte por favor
Porque
el mundo es un letrero y la mirada
no sabe descifrar sus instrucciones.
Un letrero debajo de la lluvia
con la tinta borrosa:
la palabra “césped” cayendo al hormiguero,
la palabra “pisar” cubierta de inscripciones;
y los demás quién sabe,
lejos,
como una carta de amor
escrita en el aire con los labios.
El mundo es una canción
que se pierde en la radio sin que nadie la extrañe.
La moneda que frotaste en tus manos de niño
hasta que fuiste a la tienda y te dijeron
que ya no tenía valor porque no tenía dibujos.
El mundo es una esfera,
un escritorio y mucho polvo,
un calendario con los días decapitados;
sábados largos como una carretera
por donde se camina mientras pasan coches rápidos,
lunes y miércoles de cinta en el zapato
como si no hubiera ya bastantes nudos.
El mundo es un letrero sin vocales,
un árbol que florece detrás de la pared,
una fruta que nunca madura en nuestros patios.
El mundo es nada más
este decir
y decir
y decir
que no se escucha.
Que hablen más fuerte por favor.
no sabe descifrar sus instrucciones.
Un letrero debajo de la lluvia
con la tinta borrosa:
la palabra “césped” cayendo al hormiguero,
la palabra “pisar” cubierta de inscripciones;
y los demás quién sabe,
lejos,
como una carta de amor
escrita en el aire con los labios.
El mundo es una canción
que se pierde en la radio sin que nadie la extrañe.
La moneda que frotaste en tus manos de niño
hasta que fuiste a la tienda y te dijeron
que ya no tenía valor porque no tenía dibujos.
El mundo es una esfera,
un escritorio y mucho polvo,
un calendario con los días decapitados;
sábados largos como una carretera
por donde se camina mientras pasan coches rápidos,
lunes y miércoles de cinta en el zapato
como si no hubiera ya bastantes nudos.
El mundo es un letrero sin vocales,
un árbol que florece detrás de la pared,
una fruta que nunca madura en nuestros patios.
El mundo es nada más
este decir
y decir
y decir
que no se escucha.
Que hablen más fuerte por favor.
Julián Herbert, “Grafitti (1)
Extraído de http://www.horizonte.unam.mx/herbert5.html
lunes, 22 de febrero de 2016
pensares
.
¿Por qué escribo? Para fingir que le ha pasado a otros.
. Ser novelista es conocer una historia y buscarle problemas.
. Cuando me lees, somos otro tú y otro yo.
. La diferencia entre hablar y escribir es que lo que se ha dicho no se puede borrar.
.
Si tú eres lo único que me queda, es que lo he perdido todo.
.
Si me lo das todo hecho, mi única opción será deshacerlo.
.
Al amor lo erosiona la falta de roce.
.
Sé que el tiempo ha pasado, pero ¿cuándo?
.
Volver es huir hacia atrás.
.
Me mordí la lengua y me supo a lo que me callaba.
.
Las ruinas son la otra mitad de las historias.
. La igualdad también consiste en que todos podamos ser diferentes.
Benjamín Prado, extraídos de su blog: http://pradobenjamin.blogspot.com.ar/
miércoles, 3 de febrero de 2016
escribir
“Creo que lo que reprocho a los
libros, en general, es eso: que no son libres. Se ve a través de la escritura:
están fabricados, están organizados, reglamentados, diríase que conformes. Una
función de revisión que el escritor desempeña con frecuencia consigo mismo. El
escritor, entonces, se convierte en su propio policía.”
…
“Creo que mucha gente no podría
soportar lo que digo, huirían. De ahí quizá que no todo hombre sea un escritor.
Sí. Eso es, ésa es la diferencia. Esa es la verdad. No hay otra. La duda, la
duda es escribir. Por tanto, es el escritor también.”
…
“Hallarse en un agujero, en el
fondo de un agujero, en una soledad casi total y descubrir que sólo la
escritura te salvará… Creo que la persona que escribe no tiene idea respecto al
libro, que tiene las manos vacías, la cabeza vacía, y que, de esa aventura del
libro sólo conoce la escritura seca y desnuda, sin futuro, sin eco, lejana, con
sus reglas de oro, elementales: la ortografía, el sentido.”
…
“Escribir.
No puedo.
Nadie puede.
Hay que decirlo: no se puede.
Y se escribe.
Lo desconocido que uno lleva en
sí mismo: escribir, eso es lo que se consigue. Eso o nada.”
…
“La escritura es lo
desconocido. Antes de escribir no sabemos nada de lo que vamos a escribir. Y
con total lucidez.”
…
“Debiera existir una escritura
de lo no escrito. Un día existirá. Una escritura breve, sin gramática, una
escritura de palabras solas. Palabras sin el sostén de la gramática. Extraviadas.
Ahí, escritas. Y abandonadas de inmediato.”
Marguerite Duras, “Escribir”,
Tusquets, Bs.As., 2006
sábado, 12 de diciembre de 2015
el oficio de la palabra
Desbautizar el mundo,
sacrificar el nombre de las cosas
para ganar su presencia.
El mundo es un llamado desnudo,
una voz y no un nombre,
una voz con su propio eco a cuestas.
Y la palabra del hombre es una parte de esa voz,
no una señal con el dedo,
ni un rótulo de archivo,
ni un perfil de diccionario,
ni una cédula de identidad sonora,
ni un banderín indicativo
de la topografía del abismo.
El oficio de la palabra,
más allá de la pequeña miseria
y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
es un acto de amor:
sacrificar el nombre de las cosas
para ganar su presencia.
El mundo es un llamado desnudo,
una voz y no un nombre,
una voz con su propio eco a cuestas.
Y la palabra del hombre es una parte de esa voz,
no una señal con el dedo,
ni un rótulo de archivo,
ni un perfil de diccionario,
ni una cédula de identidad sonora,
ni un banderín indicativo
de la topografía del abismo.
El oficio de la palabra,
más allá de la pequeña miseria
y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
es un acto de amor:
crear presencia.
El oficio de la palabra
es la posibilidad de que el mundo diga al mundo,
la posibilidad de que el mundo diga al hombre.
La palabra: ese cuerpo hacia todo.
La palabra: esos ojos abiertos.
El oficio de la palabra
es la posibilidad de que el mundo diga al mundo,
la posibilidad de que el mundo diga al hombre.
La palabra: ese cuerpo hacia todo.
La palabra: esos ojos abiertos.
(para Roger Munier)
Roberto Juarroz, Poesía Vertical VI - 40
domingo, 15 de noviembre de 2015
escribir
Si me quitan la palabra escribiré con el silencio.
Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.
Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.
Si detienen el sol, las nubes, los planetas,
me pondré a girar.
Si acallan la música cantaré sin voz.
Si queman el papel, si se secan las tintas,
si estallan las pantallas de los ordenadores,
si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.
Si apagan el fuego que me ilumina
escribiré en el humo.
Y cuando el humo no exista
escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.
Si me quitan la vida escribiré con la muerte.
Ángel Guinda, “Escribir” en “Poemas para los demás”
Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.
Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.
Si detienen el sol, las nubes, los planetas,
me pondré a girar.
Si acallan la música cantaré sin voz.
Si queman el papel, si se secan las tintas,
si estallan las pantallas de los ordenadores,
si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.
Si apagan el fuego que me ilumina
escribiré en el humo.
Y cuando el humo no exista
escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.
Si me quitan la vida escribiré con la muerte.
Ángel Guinda, “Escribir” en “Poemas para los demás”
viernes, 28 de agosto de 2015
miedo de ser escarcha
Cuando nacimos
Cuando nacimos
ya habían traducido el mundo
en un lenguaje equivocado.
Las cifras estaban destinadas.
Las fórmulas tenían veneno.
Tuvimos que aprender
a respirar debajo del agua
y seguimos esperando
que la piel del tiempo
no nos vuelva locos.
No queremos ser tratantes.
No queremos ser esclavos.
Continuamos una senda de sangre.
No olvidamos de qué está hecho el camino,
no olvidamos.
El problema ahora
es que hay muchos vigilantes
y pocos locos.
El problema ahora
es que la jaula está
en el interior del pájaro.
David Eloy Rodríguez, en "Miedo de ser escarcha"
file:///C:/Users/AcerV5/Downloads/cuaderno-de-poesia-critica-n-38-david-eloy-rodriguez.pdf
martes, 4 de agosto de 2015
"... por un breve momento una casa"
No
acudan a mí con la verdad.
No
traigan el océano si me ven sediento,
ni el
cielo si pido por la luz;
traigan
mejor indicios, un poco de rocío, una partícula,
así
como los pájaros llevan del agua sólo gotas,
y el
viento
una
brizna de sal.
Olav H. Hauge, "No acudan a mí con la verdad"
Estos poemas no valen
demasiado, son sólo
unas palabras arrojadas
de forma azarosa.
Aún así
para mí
hay algo bueno
en hacerlos, es
como si tuviera en ellos por un breve
momento una casa.
Pienso en esas casitas
que hacía uno con ramas
cuando niño:
escabullirse en ellas, sentarse
y escuchar cuando llueve,
solo entre la maleza,
sentir las gotas de lluvia en tu nariz
y en tus cabellos –
o escondites de nieve en Navidad,
escabullirse y taponar después
con una bolsa,
encender una vela, y estar ahí
por frías y enteras tardes.
Olav H. Hauge, "Chozas y escondites de nieve"
Olav H. Hauge en: http://circulodepoesia.com/2014/06/poesia-noruega-olav-h-hauge/
lunes, 13 de abril de 2015
Eduardo Galeano: queda eso, las palabras...
Tengo el cuerpo todo lleno de palabras. En los análisis de sangre, siempre aparecen más palabras que glóbulos:
—El colesterol está dentro de los límites, pero las palabras... —me dice el médico, y frunce el ceño.
Las palabras me caminan adentro, mientras yo camino. En mis ires y venires a lo largo de la costa de Montevideo, las palabras van y vienen todo a lo largo de mí: ellas se buscan, se encuentran, se juntan, y juntas crecen y se van convirtiendo en cuentos que quieren ser contados. Entonces las palabras golpean a las puertas de mi cuerpo, la puerta de la boca, la puerta de la mano, queriendo salir, queriendo darse, mientras yo me dejo ir por la orilla del río ancho como mar. Fue a la orilla de ese río-mar donde alguna vez también yo golpeé a las puertas de un cuerpo, queriendo salir, queriendo darme, y fui nacido.
Eduardo Galeano, "Caminares"
miércoles, 3 de diciembre de 2014
escribir cartas...
139
Aprendí a escribir para escribirte cartas
Aprendí a leer para leer tus cartas
Aprendí a contar para contar tus cartas
Aprendí a caminar para no hacer ningún paso hacia ti.
189
Voy a escribirte cartas
donde no habrá ni una palabra
de coquetería, de juego, de bravata,
de halago, de mentira, de afectación,
de piedad, de insolencia, de maldad,
de especulación, de alienación…
Voy a escribirte cartas
donde no habrá ni una palabra.
Vera Pavlova, 139 y 189 en “Letras a la habitación
de al lado. Mil y un poemas de amor"
jueves, 28 de agosto de 2014
Tinta. Mi único consuelo.
![]() |
| dedicatoria de Alejandra Pizarnik para Aurora y Julio Cortázar, en su libro "Árbol de Diana", http://cvc.cervantes.es/literatura/libros_cortazar/libros_firmados04.htm |
1957 - Noviembre, domingo 24
Desalentada por mi poesía. Abortos, nada más. Ahora sé que cada poema debe ser causado por un absoluto escándalo en la sangre. No se puede escribir con la imaginación sola o con el intelecto solo; es menester que el sexo y la infancia y el corazón y los grandes miedos y las ideas y la sed y de nuevo el miedo trabajen al unísono mientras yo me inclino hacia la hoja, mientras yo me despeño en el papel e intento nombrar y nombrarme. Aparte de ello no olvido lo correspondiente al lenguaje, expresión, etc., materias en las que soy una completa intrusa.
1959 - 24 de junio
Yo debiera pintar. La literatura es tiempo. La pintura es espacio. Y yo odio el tiempo y querría abolirlo. Pero ni la pintura. Hablo de poder expresarme en un arte que fuera como un aullido en lo oscuro, terriblemente breve e intenso como la muerte.
1959 - Lunes, 28 de diciembre
El peligro de mi poesía es una tendencia a la disecación de las palabras: las fijo en el poema como con tornillos. Cada palabra se hace de piedra. Y ello se debe, en parte, a mi temor de caer en un llanto trágico. Y también el temor que me provocan las palabras. Además, mi desconfianza en mi capacidad de levantar una arquitectura poética. De allí la brevedad de mis poemas.
1969 - Domingo, 10 de agosto (madrugada)
Acaricié el sueño de vivir sin tomar notas, sin escribir un diario. El fin consistía en transmutar mis conflictos en obras, no en anotarlos directamente. Pero me asfixio y a la vez me marea el espacio infinito del vivir sin el límite de un "diario".
Busco una solución pues debiera buscar un puñal.
Alejandra Pizarnik, fragmentos de "Diarios", edición a cargo de Ana Becciu, Lumen, 2010
jueves, 20 de marzo de 2014
radar en la tormenta
Y alguna vez, no siempre, guiado por el radar
el poema aterriza en la pista, a ciegas,
(entre relámpagos)
carretea bajo la lluvia, y al detener sus turbinas,
descienden
de él, pasajeros aliviados de la muerte: las palabras.
Alfredo Veiravé, de "Puntos luminosos" (1970)
http://actaliteraria.blogspot.com/2013/03/alfredo-veirave.html
viernes, 14 de febrero de 2014
"escribir es querer contener lo que se desborda..."
La mirada, la mía, adherida a los
chirridos de las cosas. Mundo de silencio. Yo preciso inventarme en la noche,
con palabras que tanto me cuestan. Y es siempre la sed ávida, aviesa, triste,
como llevar un color marchito en la mano, una pluma desplumada. Me trago mi sed,
me la bebo, la rumio con hastío invisible. Cada noche mi mirada se rebela. Mis
ojos se toman en serio, se recuerdan, se comprometen: descartan los muelles y
el río y los libros y las caras que sucedieron bajo el sol de agosto. Se abren
mis ojos. Me obligan a seguirlos por altitudes de sombra y silencio y vientos y
frío.
Pero para saberlo necesito escribir.
Sola no puedo enterarme de mí ni lo deseo. La complicidad de la palabra que mis
ojos enjaulan es una especie de campana de mi soledad. Cuando leo que dije
soledad o silencio me descubro al instante, en un rincón de la habitación
miedosa y perdida pero reencontrada de alguna manera. Aunque nada de esto tenga
que ver con la validez o deficiencia de lo que escribo, sé, de una manera
visionaria, que moriré de poesía. Esto no lo comprendo perfectamente, es vago,
es lejano, pero lo sé y lo aseguro. Tal vez ya sienta los síntomas iniciales:
dolor en donde se respira, sensación de estar perdiendo mucha sangre por alguna
herida que no ubico.
Alejandra
Pizarnik, fragmento del 11 de agosto de 1962 en “Diarios”, Lumen, 2010
viernes, 24 de enero de 2014
leer poemas
Quien
de un poema
espera su salvación
haría mejor
en aprender
a leer poemas.
Quien
de un poema
no espera salvación ninguna
haría mejor
en aprender
a leer poemas.
Erich Fried, “Leer poemas" en “Amor, duelo, contradicciones. Antología", Losada. Madrid, 2005
de un poema
espera su salvación
haría mejor
en aprender
a leer poemas.
Quien
de un poema
no espera salvación ninguna
haría mejor
en aprender
a leer poemas.
Erich Fried, “Leer poemas" en “Amor, duelo, contradicciones. Antología", Losada. Madrid, 2005
sábado, 11 de enero de 2014
verbo
Voy a arrugar esta palabra,
voy a torcerla,
sí,
es demasiado lisa,
es como si un gran perro o un gran río
le hubiera repasado lengua o agua
durante muchos años.
Quiero que en la palabra
se vea la aspereza,
la sal ferruginosa,
la fuerza desdentada
de la tierra,
la sangre
de los que hablaron y de los que no hablaron.
Quiero ver la sed
adentro de las sílabas:
quiero tocar el fuego
en el sonido:
quiero sentir la oscuridad
del grito. Quiero
palabras ásperas
como piedras vírgenes.
Pablo Neruda, “LX”, “Verbo”, en “Las manos del día”,
Losada, 1968
viernes, 29 de noviembre de 2013
de materia ficción
Somos el borrador de un texto
que nunca será pasado en limpio.
Con palabras tachadas,
repetidas,
mal escritas
y hasta con faltas de ortografía.
Con palabras que esperan,
como todas las palabras esperan,
pero aquí abandonadas,
doblemente abandonadas
entre márgenes prolijos y yertos.
Bastaría, sin embargo, que este tosco borrador
fuera leído una sola vez en voz alta,
para que ya no esperásemos más
ningún texto definitivo.
Roberto Juarroz, 129 IX, "Poesía Vertical II", Emece, 1993
martes, 29 de octubre de 2013
entre caer... desnudo... en silencio
6
Lección del otoño:
¿asirse a la tierra
o desprenderse de todo?
Lección del otoño:
¿asirse a la tierra
o desprenderse de todo?
7
Árboles desnudos:
hojas las alas
y los pájaros frutos.
Árboles desnudos:
hojas las alas
y los pájaros frutos.
Ofrecía su silencio
como un vaso de agua.
Y al beberlo
se refrescaban las palabras.
Eduardo Mitre, fragmento de “Líneas de otoño” y “Presencia”, en “Líneas de otoño”, 1993
sábado, 10 de agosto de 2013
"Al negro sol del silencio las palabras se doraban"
Para que las palabras no basten es preciso alguna muerte en el corazón.
La luz del lenguaje me cubre como una música, imagen mordida por los perros del desconsuelo, y el invierno sube por mí como la enamorada del muro.
Cuando espero dejar de esperar, sucede tu caída dentro de mí. Ya no soy más que un adentro.
Alejandra Pizarnik, "Los de lo oculto" en "Poesía completa", Editorial Lumen, 2003
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