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martes, 8 de mayo de 2018

osadía





Ver no es abrir los ojos,

                  es arrojar a un lado el bastón blanco:


                                               osar andar 

                                                sobre el saberse perdido.







Hugo Mujica
"Osadía" en "Mirando caer las lluvias, Antología poética", 2013






sábado, 11 de junio de 2016

hace apenas días


hace apenas días murió mi padre,
hace apenas tanto.

cayó sin peso,
como los párpados al llegar
la noche o una hoja
cuando el viento no arranca, acuna.

hoy no es como otras lluvias
hoy llueve por vez primera
     sobre el mármol de su tumba.

bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,
                      ahora que he muerto en otro.





Hugo Mujica, en "Noche abierta", Pre-Textos, Poesía, 1999





lunes, 17 de noviembre de 2014

atardece



es la hora en la que el vivir duda.

una línea en sesgo dibuja
sobre la medianera
de un edificio
la frontera entre el día y su sombra

la avidez y el abatimiento.

ni más allá ni más acá: ni dios ni
yo, sólo márgenes,
líneas

fatiga de nombrar los afueras
de cada nombre

cornisas y umbral hacia lo que calla,
lo que sólo el fracaso, a veces,
                            en algún atardecer, escucha.

al comienzo se busca
lo alto, después, caída a caída,
                            se muere raíces.






Hugo Mujica, “Atardece” en “Noche abierta”, Pre-textos Poesía, 1999


miércoles, 19 de junio de 2013

las palabras justas?



Pero a nosotros nos toca,
bajo la tempestad de dios,
¡oh poetas!, permanecer con la cabeza descubierta.

Pues los que nos prestan el fuego del cielo,
los dioses, también nos dan el sagrado dolor.
¡Aceptémoslo! No soy sino un hijo de la tierra.

Así el hombre; cuando la dicha está a su alcance
y un dios en persona se la trae, no la reconoce.
Pero desde que sufre,
entonces sabe expresar lo que quiere,
y entonces las palabras justas
se abren como flores.





Friedrich Hölderlin, en "La pasión según Georg Trakl" de Hugo Mujica, Edit. Trotta - 2009







sábado, 9 de marzo de 2013

lo que el abrazo abarca




gotea el grifo
y algo de la piedra se va en el agua,

muere
como si fuese humana.

buscamos retener lo que en el otro
se va yendo,
lo que a veces se derrumba

pero es apenas la despedida
                                    lo que el abrazo abarca.





Hugo Mujica, "Lo que el abrazo abarca" en "Noche abierta", Pre-Textos 1999



viernes, 5 de agosto de 2011

de inocentes

Llueve
y al árbol le pesan sus hojas,
                             a los rosales sus rosas.

Llueve
y el jardín huele a infancia,

a cercanía de todos los milagros,
                                    a ausencia de todas las memorias.



Hugo Mujica, "Infancia" extraído de "Casi en silencio", Pre-Textos, 2004

martes, 24 de agosto de 2010

"la lluvia no deja trazos, sólo pasa, desnudando" Hugo Mujica

Lluvia Regen Pioggia Pluie

Lluvia regen pioggia pluie
crea cúpulas vértigos confianzas
sencillamente cae sobre tus hombros
golpea en el paraguas que no puede
sentir que llueve en cuatro en ocho idiomas
se derrama quién sabe en qué mapa de sueños
con bombardeos llantos y sirenas
con recuerdos que empiezan a chorrear
con árboles que piden y no esconden
la mano o rama o pájaro o deseo
con el débil relámpago que nadie
con el trueno que se metió en su nido
llueve con voluntad igualadora
sencillamente cae sobre tus hombros
aquí y en otras tardes otras noches
con estos goterones o con otros
en inviernos en selvas en esquinas
en umbrales en huellas en abrazos
mojando estas caricias o esas muertes
sin escándalo llueve en las palabras
y hasta en el corazón llueve sin ruido
como plomo como alas como labios
llueve besando llueve como grito
en cuatro en seis en ocho en diez idiomas
en veinte o treinta desesperaciones
como cortina llueve o como cielo
sencillamente cae sobre tus hombros.

Mario Benedetti, "Contra los puentes levadizos", 1966


Llueve en silencio, que esta lluvia es muda...

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego...

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece...

No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente...

Fernando Pessoa, versión de Ángel Crespo