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miércoles, 9 de octubre de 2019

"no saber"... germen de la creación



Y fue a esa edad… Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
...
Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
...



Pablo Neruda, fragmentos de "La poesía"




y 

Wislawa Szymborska, en su discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura 1996:


“...estimo altamente estas dos pequeñas palabras: ``no sé''. Pequeñas, pero dotadas de alas para el vuelo… 

También el poeta, si es un verdadero poeta, tiene que repetirse perpetuamente ``no sé''. Con cada verso intenta responder, pero en el momento en que pone el punto final, le asaltan las dudas y empieza a advertir que su respuesta es temporal y en ningún caso satisfactoria. Entonces prueba otra vez y otra vez, para que a las sucesivas muestras de su insatisfacción consigo mismo los historiadores de la literatura las sujeten con un clip enorme para denominarlas ``La Obra''.”









jueves, 10 de agosto de 2017

lo que dice Pessoa (Bernardo Soares) de su "escribir"


Escribo como quien duerme y toda mi vida es un recibo que sigue sin firmar.
…

Para mí, escribir es despreciarme; pero no puedo dejar de escribir. Escribir es como la droga que me repugna y tomo, el vicio que desprecio y en el que vivo. Hay venenos necesarios, y los hay sutilísimos, compuestos de ingredientes del alma; hierbas recogidas en los rincones de las ruinas de los sueños, amapolas negras halladas junto a las sepulturas de los propósitos, largas hojas de árboles obscenos que agitan las ramas en las márgenes oídas de los ríos infernales del alma.
Sí, escribir es perderme…
…

Escribir es olvidar. La literatura es la manera más agradable de olvidar la vida.
…

Este libro es mi cobardía.
…

Escribo demorándome en las palabras, como ante vidrieras en las que nada veo… Escribo acunándome, como una madre loca a un hijo muerto.
…

Palabras ociosas, perdidas, metáforas sueltas, que una vaga angustia encadena a sombras… Vestigios de mejores horas, vividas no sé donde, en bulevares… Lámpara apagada cuyo oro brilla en lo oscuro por la memoria de la extinta luz… Palabras lanzadas, no al viento, sino al suelo, deslizándose desde los dedos sin fuerza, como hojas secas que en ellos hubiesen caído desde un árbol invisiblemente infinito…
…

Siendo niño ya escribía versos. Por aquel entonces escribía versos muy malos, pero me parecían perfectos. Nunca más volveré a tener el placer falso de producir obras perfectas. Lo que escribo hoy es mucho mejor. Es mejor, incluso, que lo que podrían escribir los mejores. Pero está infinitamente por debajo de aquello que yo, no sé por qué, siento que podía –o quizás que debía- escribir. Lloro sobre mis versos malos de la infancia como sobre un niño muerto, un hijo muerto, una última esperanza que se fue.
…

Si un hombre escribe bien sólo cuando está borracho le diré: emborráchate. Y si me dice que su hígado sufre por eso, le respondo: ¿qué es tu hígado? Es una cosa muerta que vive mientras tú vives, mientras que los poemas que se escriban vivirán sin mientras.
…

Me gusta decir. O mejor: me gusta palabrear. Las palabras son para mí cuerpos tangibles, sirenas visibles, sensualidades corpóreas. Quizá porque la sensualidad real no tiene para mí interés de ninguna especie -ni siquiera mental u onírica-, se me transmutó el deseo hacia aquello que en mí crea ritmos verbales, o los escucha de otros. Me estremece el oír hablar con propiedad.
...Y así muchas veces, escribo sin querer pensar, en un devaneo externo, dejando que las palabras me hagan fiestas, criatura niña en la falda de ellas. Son frases sin sentido, que se suceden mórbidas, en un flujo de agua sentida, olvidadas del arrojo en el que las olas se pierden y se confunden, convirtiéndose siempre en otras, sucediéndose a sí mismas...





Fernando Pessoa, como Bernardo Soares
fragmentos de "Libro del desasosiego", traducción Santiago Kovadloff, Emece





domingo, 2 de octubre de 2016

"la palabra es mi cuarta dimensión"


Te escribo toda entera y siento un sabor en ser y el sabor a ti es abstracto como el instante. Es también con todo el cuerpo que pinto mis cuadros y en la tela fijo lo incorpóreo, yo cuerpo a cuerpo conmigo misma. No se comprende la música: se la oye. Óyeme entonces con tu cuerpo entero. Cuando vengas a leerme preguntarás por qué no me restrinjo a la pintura y a mis exposiciones, ya que escribo tosco y sin orden. Es que ahora siento necesidad de palabras -y es nuevo para mí lo que escribo porque mi verdadera palabra ha sido hasta ahora intocada. La palabra es mi cuarta dimensión.

............

Quiero escribirte como quien aprende. Fotografío cada instante. Ahondo en las palabras como si pintara, más que un objeto, su sombra.

............


-escribo por profundamente querer hablar. Aunque escribir sólo esté dándome la gran medida del silencio.


.............


Lo que hago por involuntario instinto no puede ser descripto.

¿Qué estoy haciendo al escribirte? Estoy intentando fotografiar el perfume.


............


En el momento en que pinto o escribo soy anónima. Me sumerjo en el anonimato que nadie tocó nunca.


............


Óyeme, oye el silencio. Lo que te digo nunca es lo que te digo y sí otra cosa. Capta esa cosa que se me escapa y sin embargo vivo de ella y estoy en sintonía con la brillante oscuridad.


............

Entonces escribir es el modo de quien tiene a la palabra como carnada: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra -la entrelínea- muerde la carnada, alguna cosa ha sido escrita. Una vez que se pescó la entrelínea, se podría con alivio desechar la palabra. Pero ahí cesa la analogía: la no palabra, al morder la carnada, la incorporó. Lo que salva entonces es escribir distraídamente.

No quiero tener la terrible limitación de quien vive sólo de lo que es pasible de tener sentido. Yo no: lo que quiero es una verdad inventada.


............





Clarice Lispector, "Agua viva" (fragmentos), El cuenco de plata, 2010




jueves, 19 de mayo de 2016

gozar en la escritura



“Con frecuencia, me he preguntado por qué me gusta escribir (a mano, se entiende), a tal punto que, en muchas ocasiones, el placer de tener frente a mi (cual banco de carpintero) una bella hoja de papel y una buena pluma compensa, a mis ojos, el esfuerzo a menudo ingrato del trabajo intelectual: mientras reflexiono en lo que he de escribir( eso es lo que ahora ocurre), siento como mi mano actúa, gira, liga, se zambulle, se levanta y, muchas veces, por el juego de las correcciones, tacha o hace estallar la línea y ensancha el espacio hasta al margen, construyendo así, a partir de trazos menudos y aparentemente funcionales (las letras), un espacio que sencillamente es el del arte: soy artista, no porque figuro un objeto, sino, más fundamentalmente, porque, en la escritura, mi cuerpo goza al trazar, al hender rítmicamente una superficie virgen (siendo lo virgen lo infinitamente posible).

Este placer debe de ser antiguo: se han encontrado en las paredes de ciertas cavernas prehistóricas, series de incisiones regularmente espaciadas… El deseo humano de hender (con el punzón, el cálamo, el estilete, la pluma) o de acariciar (con el pincel, el fieltro) ha atravesado sin duda muchos avatares que han ocultado el origen propiamente corporal de la escritura… Escribir no es solamente una actividad técnica, sino también una práctica corporal de goce.”





ROLAND BARTHÉS,  fragmento del prefacio “Escribir”  para el libro “La civilización de la escritura” de  Druet y Grégoire, 1976 









martes, 19 de abril de 2016

mi deseo es inhumano...



“Busco una forma definitiva, un estilo simple y correcto de decir las cosas. Esto me enerva. Es como mi imposibilidad de encontrar una lapicera exactamente apta al movimiento de mi mano. A veces creo encontrarla pero me sirve por muy poco tiempo. El mismo problema con los cuadernos, con las hojas. Mi deseo es inhumano: busco una continuidad absoluta. Lo único continuo en mí es mi deseo de esta imposible continuidad…

Estoy anómalamente fragmentada. Por eso mis pequeños poemas. El aborto es mi emblema, mi emblema de bordes mordidos. Todo esto puede derivar muy bien de la impaciencia. Imposible amar la tarea presente, hay un perpetuo anhelo de finales rotundos, muerte y resurrección. No el aborto sino el suicidio. Sólo salva el interés sostenido, presente. Al menos es lo que se dice. Yo no tengo tiempo, algo me precipita todo el día. Cuando nada me precipita entonces nada pasa. Soy una muerta.”







Alejandra Pizarnik, fragmentos del 6 de marzo 1964 en “Diarios”, Lumen



lunes, 22 de febrero de 2016

pensares


. ¿Por qué escribo? Para fingir que le ha pasado a otros.

. Ser novelista es conocer una historia y buscarle problemas.

. Cuando me lees, somos otro tú y otro yo.

. La diferencia entre hablar y escribir es que lo que se ha dicho no se puede borrar.






. Si tú eres lo único que me queda, es que lo he perdido todo.

. Si me lo das todo hecho, mi única opción será deshacerlo.

. Al amor lo erosiona la falta de roce.

. Sé que el tiempo ha pasado, pero ¿cuándo?

. Volver es huir hacia atrás.

. Me mordí la lengua y me supo a lo que me callaba.

. Las ruinas son la otra mitad de las historias.

. La igualdad también consiste en que todos podamos ser diferentes.







Benjamín Prado, extraídos de su blog: http://pradobenjamin.blogspot.com.ar/









miércoles, 3 de febrero de 2016

escribir


“Creo que lo que reprocho a los libros, en general, es eso: que no son libres. Se ve a través de la escritura: están fabricados, están organizados, reglamentados, diríase que conformes. Una función de revisión que el escritor desempeña con frecuencia consigo mismo. El escritor, entonces, se convierte en su propio policía.”

…

“Creo que mucha gente no podría soportar lo que digo, huirían. De ahí quizá que no todo hombre sea un escritor. Sí. Eso es, ésa es la diferencia. Esa es la verdad. No hay otra. La duda, la duda es escribir. Por tanto, es el escritor también.”

…

“Hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad casi total y descubrir que sólo la escritura te salvará… Creo que la persona que escribe no tiene idea respecto al libro, que tiene las manos vacías, la cabeza vacía, y que, de esa aventura del libro sólo conoce la escritura seca y desnuda, sin futuro, sin eco, lejana, con sus reglas de oro, elementales: la ortografía, el sentido.”

…

“Escribir.
No puedo.
Nadie puede.
Hay que decirlo: no se puede.
Y se escribe.
Lo desconocido que uno lleva en sí mismo: escribir, eso es lo que se consigue. Eso o nada.”

…

“La escritura es lo desconocido. Antes de escribir no sabemos nada de lo que vamos a escribir. Y con total lucidez.”

…

“Debiera existir una escritura de lo no escrito. Un día existirá. Una escritura breve, sin gramática, una escritura de palabras solas. Palabras sin el sostén de la gramática. Extraviadas. Ahí, escritas. Y abandonadas de inmediato.”





Marguerite Duras, “Escribir”, Tusquets, Bs.As., 2006

domingo, 15 de noviembre de 2015

escribir


Si me quitan la palabra escribiré con el silencio.
Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.
Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.
Si detienen el sol, las nubes, los planetas,
me pondré a girar.
Si acallan la música cantaré sin voz.
Si queman el papel, si se secan las tintas,
si estallan las pantallas de los ordenadores,
si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.
Si apagan el fuego que me ilumina
escribiré en el humo.
Y cuando el humo no exista
escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.
Si me quitan la vida escribiré con la muerte.


Ángel Guinda, “Escribir” en “Poemas para los demás”






domingo, 27 de septiembre de 2015

niño Neruda



"Me parece recordar que así nació mi primer poema y que así recibí la primera muestra distraída de la crítica literaria"






Pablo Neruda, en "Confieso que he vivido", Seix Barral, 1984





sábado, 22 de agosto de 2015

la poesía... mi casa


Al venir de Bielorrusia mi madre trajo una valija llena de libros de poemas en vez de ropa. Tengo pocos recuerdos de cómo era el interior de mi casa de mi infancia, pero recuerdo todos los libros. De algún modo la poesía fue y es mi casa.


Natalia Litvinova en "Hablemos de angustia", Fracas y Cerruti, 2013





Mi piel
no sabe
cicatrizar,
debe ser
indicio de algo,
es como
si el cuerpo
insistiera
en permanecer
abierto,
obstinado
en florecer.


Natalia Litvinova "Florecer" en: http://casajena.blogspot.com.ar/p/poemas.html 








martes, 4 de agosto de 2015

"... por un breve momento una casa"



No acudan a mí con la verdad.
No traigan el océano si me ven sediento,
ni el cielo si pido por la luz;
traigan mejor indicios, un poco de rocío, una partícula,
así como los pájaros llevan del agua sólo gotas,
y el viento
una brizna de sal.


Olav H. Hauge, "No acudan a mí con la verdad"

Estos poemas no valen
demasiado, son sólo
unas palabras arrojadas
de forma azarosa.
Aún así
para mí
hay algo bueno
en hacerlos, es
como si tuviera en ellos por un breve
momento una casa.
Pienso en esas casitas
que hacía uno con ramas
cuando niño:
escabullirse en ellas, sentarse
y escuchar cuando llueve,
solo entre la maleza,
sentir las gotas de lluvia en tu nariz
y en tus cabellos –
o escondites de nieve en Navidad,
escabullirse y taponar después
con una bolsa,
encender una vela, y estar ahí
por frías y enteras tardes.


Olav H. Hauge, "Chozas y escondites de nieve"





Olav H. Hauge en: http://circulodepoesia.com/2014/06/poesia-noruega-olav-h-hauge/









martes, 2 de junio de 2015

...te van a escribir mis huesos


.....................................

Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.


Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.






Miguel Hernández, fragmento de "Carta"
http://www.poesi.as/mh3810.htm



sábado, 30 de mayo de 2015

"escribo para que el agua envenenada pueda beberse"


Poema completo
 en la voz de su autora 





fragmentos:

...

escribir
por no llorar tan dentro
tan a escondidas

escribir

hacia la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo

escribir

para rebelarse
sin provecho

a pesar de la derrota ya prevista

...

escribir
para insignificar

escribir

inútilmente
para ejercer lo inútil
para abrazar lo inútil
para hacer de la inutilidad un manantial

.....









Chantal Maillard, "Escribir" en "Matar a Platón", Tusquets, 2004 




martes, 19 de mayo de 2015

"sin trama y sin final"


Antón Chéjov, “Sin trama y sin final",  Selección de pasajes de su correspondencia por Piero Brunello, profesor de la Universidad de Venecia, 2002




La vida es una marcha hacia la cárcel. La verdadera literatura debe enseñar a escapar o prometer la libertad.

(de su cuaderno de apuntes)

………………


Escribimos porque nos hemos roto la nariz y no tenemos ningún lugar al que ir.

(a Maksim Gorki, Yalta, 18 de enero de 1899)



........................


Escriba una novela. Escríbala durante un año entero, luego acórtela durante medio año y después publíquela. Usted lima poco, y un escritor, más que escribir, debe bordar sobre el papel; que el trabajo sea minucioso, elaborado.

(a Lidia Avílova, San Petersburgo, 15 de febrero de 1895)


........................


No inventes sufrimientos que no has experimentado, no describas paisajes que no has visto, ya que en un cuento la mentira resulta más molesta que en una conversación.

(a Aleksandr Chéjov, Moscú, 6 de abril de 1886)










sábado, 28 de marzo de 2015

una escritura que soporte la intemperie...


3

Una escritura que soporte la intemperie,
que se pueda leer bajo el sol o la lluvia,
bajo el grito o la noche,
bajo el tiempo desnudo.

Una escritura que soporte lo infinito,
las grietas que se reparten como el polen,
la lectura sin piedad de los dioses,
la lectura iletrada del desierto.

Una escritura que resista
la intemperie total.
Una escritura que se pueda leer
hasta en la muerte.







Roberto Juarroz, "3" en "Poesía vertical XI",  1988








domingo, 18 de enero de 2015


Lector:
              ¿Usted quiere que reconozca mi mundo cotidiano en sus poemas?


Poeta:
              No, yo quiero que tu mundo te parezca inhóspito una vez que separes los ojos del texto.






Vera Pavlova, http://circulodepoesia.com/2012/06/aforismos-de-vera-pavlova/




martes, 6 de enero de 2015

"hay cartas urgentes que llegan cuando ya no hay nadie..."


Hay cosas y cosas...
que acaban llegando tan tarde...


mi deseo para este año:
¡escribamos a tiempo!



Hay cosas que te escribo en cartas
para no decirlas
Hay cosas que escribo en canciones
para repetirlas
..........







Rosana y Abel Pintos, "Carta urgente"

miércoles, 3 de diciembre de 2014

escribir cartas...



139

Aprendí a escribir para escribirte cartas
Aprendí a leer para leer tus cartas
Aprendí a contar para contar tus cartas
Aprendí a caminar para no hacer ningún paso hacia ti.


189

Voy a escribirte cartas
donde no habrá ni una palabra
de coquetería, de juego, de bravata,
de halago, de mentira, de afectación,
de piedad, de insolencia, de maldad,
de especulación, de alienación…
Voy a escribirte cartas
donde no habrá ni una palabra.





Vera Pavlova, 139 y 189 en “Letras a la habitación de al lado. Mil y un poemas de amor"



lunes, 10 de noviembre de 2014

"...por alguna herida que no ubico"


            La mirada, la mía, adherida a los chirridos de las cosas. Mundo de silencio. Yo preciso inventarme en la noche, con palabras que tanto me cuestan. Y es siempre la sed ávida, aviesa, triste, como llevar un color marchito en la mano, una pluma desplumada. Me trago mi sed, me la bebo, la rumio con hastío invisible. Cada noche mi mirada se rebela. Mis ojos se toman en serio, se recuerdan, se comprometen: descartan los muelles y el río y los libros y las caras que sucedieron bajo el sol de agosto. Se abren mis ojos. Me obligan a seguirlos por altitudes de sombra y silencio y vientos y frío.

            Pero para saberlo necesito escribir. Sola no puedo enterarme de mí ni lo deseo. La complicidad de la palabra que mis ojos enjaulan es una especie de campana de mi soledad. Cuando leo que dije soledad o silencio me descubro al instante, en un rincón de la habitación miedosa y perdida pero reencontrada de alguna manera. Aunque nada de esto tenga que ver con la validez o deficiencia de lo que escribo, sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Esto no lo comprendo perfectamente, es vago, es lejano, pero lo sé y lo aseguro. Tal vez ya sienta los síntomas iniciales: dolor en donde se respira, sensación de estar perdiendo mucha sangre por alguna herida que no ubico.





Alejandra Pizarnik, fragmento del 11 de agosto de 1962 en “Diarios”, Lumen, 2010



sábado, 18 de octubre de 2014

"el que tiene sed" - 1


"...O no había descubierto esa misma tarde que no es el alcohol lo que emborracha. No es el alcohol, es el estado de ánimo, el estado de ánimo con que se lo toma. Y ella le creyó. Claro que cuando lo explicó estaba sobrio..."


"...Lo veía todo muy claro ahora... El mundo. Y su relación con el mundo. El por qué de su relación con el mundo y el por qué de su relación con Mara (con todas las mujeres, sí, pero especialmente con Mara), y el por qué de que a veces, durante la noche, todavía se creyera capaz de terminar su libro, y aun muchos otros libros que les hablaran a los hombres de otro hombre, de Esteban Espósito, con una voz tan angelicalmente bella y demoníaca que ellos se espantarían de sí mismos si eran perversos y, si no lo eran, quizás comprenderían que él de veras se había crucificado inmundanamente, y se estaba matando, y se había hecho odiar por todos los que alguna vez lo amaron y ya había dejado de amar, y casi no podía sentir un solo sentimiento humano, por la pasión de ser feliz... por la locura de que todo hombre y aun toda cosa fueran bellos y felices, motivo por el cual se fue convirtiendo en lo que era, un egoísta hijo de puta, un sórdido egoísta hijo de puta que se emborrachaba por miedo a vivir y se acostaba con otras mujeres por miedo a vivir y no era capaz de confesarle a Mara que nunca la había querido por miedo a vivir, y a dejarla vivir, y ya ni siquiera escribía por miedo a vivir."


"...Con una alegría angélica, con un dolor absoluto, purísimo, como el que debe sentir un animal con el vientre rajado, escribió. Escribió sobre su cobardía y su egoísmo, y era consciente incluso del egoísmo y la cobardía que significaba la liberación de escribirlo."


"...Y yo supe que no estaba preparado para nada de lo que fatalmente iba a ocurrir, no al menos sin antes echarle mano a esa botella, y aunque no tuviera la menor idea de qué era lo que iba a ocurrir, ignorancia que se debía, justamente, al hecho demencial de no haberle echado mano a la botella. Nadie puede captar la realidad real, el mundo y su variedad infinita, simultáneamente y tal como es, estando sobrio."


"...Mientras tanto pensé. Calmado y lúcido, pensé. Me sentía como una batería recién cargada, tragué la primera medida doble con la decisión con que un tigre en ayunas le da su primer dentellada a una media res, de inmediato me invadió una especie de felicidad clarividente que era lo más parecido del mundo a la salud perfecta... Ahí residen el misterio y el secreto del alcoholismo, y el que diga cualquier otra cosa miente. Que uno después se emborrache, es un accidente: el día que yo descubriese el límite, el inútil vaso donde esa felicidad se borra, el mundo iba a conocer una especie de Nuevo Elogio de la Locura que iba a dejar a Erasmo de Rotterdam a la altura de un gorgojo..."


"Tengo orden de no servirlo, señor" oyó Espósito.... Lo inesperado produce dos efectos. O por lo menos dos. Lo inesperado es el fundamento de lo cómico; ahí está uno de los efectos. El otro efecto es el miedo... Lo que Espósito pensó puede expresarse así: Yo siento que esto carece de gracia; yo tengo miedo."

  





Abelardo Castillo, fragmentos de "El que tiene sed", Seix Barral Biblioteca Abelardo Castillo, Grupo Editorial Planeta, 2005