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sábado, 19 de enero de 2019

"quiero morir con vida..."


Quiero morir con vida. Juro que sólo moriré aprovechando hasta el último instante. Hay una plegaria profunda en mí que no sé cuándo va a nacer. Me gustaría tanto morir de salud...

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Además no quiero morir. Me rebelo contra "Dios". ¿Vamos a no morir como desafío?

No voy a morir, ¿oíste, Dios? No tengo valor, ¿oyes? Porque es una infamia nacer para morir no se sabe cuándo ni dónde. Voy a estar alegre, ¿oíste? Como respuesta, como insulto. Garantizo algo: nosotros no somos los culpables. Es necesario entender mientras estoy viva, ¿oíste?, porque después será demasiado tarde.

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Ah, vivir es tan incómodo. Todo aprieta. El cuerpo exige, el espíritu no para, vivir parece tener sueño y no poder dormir; vivir es incómodo. No se puede andar desnudo ni de cuerpo ni de espíritu.

¿No te dije que vivir es apretado?...

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Hoy es domingo a la mañana. En este domingo de sol y de Júpiter estoy sola en casa. Me doblé de repente en dos y hacia delante como en profundo dolor de parto -y ví que la niña en mí moría. Nunca olvidaré este domingo sangriento. Para cicatrizar llevará tiempo. Y aquí estoy dura silenciosa y heroica. Sin niña dentro de mí. Todas las vidas son vidas heroicas.

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Clarice Lispector, "Agua viva" (fragmentos), El cuenco de plata, 2010




domingo, 2 de octubre de 2016

"la palabra es mi cuarta dimensión"


Te escribo toda entera y siento un sabor en ser y el sabor a ti es abstracto como el instante. Es también con todo el cuerpo que pinto mis cuadros y en la tela fijo lo incorpóreo, yo cuerpo a cuerpo conmigo misma. No se comprende la música: se la oye. Óyeme entonces con tu cuerpo entero. Cuando vengas a leerme preguntarás por qué no me restrinjo a la pintura y a mis exposiciones, ya que escribo tosco y sin orden. Es que ahora siento necesidad de palabras -y es nuevo para mí lo que escribo porque mi verdadera palabra ha sido hasta ahora intocada. La palabra es mi cuarta dimensión.

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Quiero escribirte como quien aprende. Fotografío cada instante. Ahondo en las palabras como si pintara, más que un objeto, su sombra.

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-escribo por profundamente querer hablar. Aunque escribir sólo esté dándome la gran medida del silencio.


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Lo que hago por involuntario instinto no puede ser descripto.

¿Qué estoy haciendo al escribirte? Estoy intentando fotografiar el perfume.


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En el momento en que pinto o escribo soy anónima. Me sumerjo en el anonimato que nadie tocó nunca.


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Óyeme, oye el silencio. Lo que te digo nunca es lo que te digo y sí otra cosa. Capta esa cosa que se me escapa y sin embargo vivo de ella y estoy en sintonía con la brillante oscuridad.


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Entonces escribir es el modo de quien tiene a la palabra como carnada: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra -la entrelínea- muerde la carnada, alguna cosa ha sido escrita. Una vez que se pescó la entrelínea, se podría con alivio desechar la palabra. Pero ahí cesa la analogía: la no palabra, al morder la carnada, la incorporó. Lo que salva entonces es escribir distraídamente.

No quiero tener la terrible limitación de quien vive sólo de lo que es pasible de tener sentido. Yo no: lo que quiero es una verdad inventada.


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Clarice Lispector, "Agua viva" (fragmentos), El cuenco de plata, 2010