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jueves, 29 de junio de 2017





ciruelo de mi puerta:

si yo no regresara,

la primavera siempre volverá.

Tú, florece.








Anónimo, Japón, Siglo XII




miércoles, 2 de noviembre de 2016

maldije



Maldije la tormenta que te asustaba
Maldije la lluvia que te mojaba
Maldije el viento que te despeinaba
Maldije


Hoy golpeaste a mi puerta y
Bendije a la tormenta que te trajo y
Bendije la lluvia cuando te sacaste el vestido mojado y
Bendije al viento que apagó la lámpara
Bendije




Facundo Cabral, "Maldije"







lunes, 19 de septiembre de 2016

"esto ya no es como antes..."


Corté el manzano grande
Corté el manzano grande que tenía delante de la ventana.
Me tapaba la vista, esa era una razón, hasta en verano
estaba oscura la habitación, además
en el mercado de frutas ya
no querían sus reinetas.
Pensé en lo que hubiera dicho
mi padre, a él le gustaba
aquel manzano.
Pero lo talé.

Todo se hizo más luminoso, puedo
ver todo el fiordo
y seguir mejor lo que pasa
en todas las direcciones,
la casa está ahora
más a la vista,
se exhibe mejor.

No quiero admitirlo, pero echo en falta al manzano.
Esto ya no es como antes. Nos protegía el viento y daba
buena sombra, el sol se filtraba por el ramaje
hasta la mesa, y por las noches me solía tumbar a escuchar
el susurro del follaje. Y las reinetas, no hay
mejores manzanas en la primavera, tienen un sabor
tan aromático. 

Me duele cada vez que veo el tocón, cuando se haya podrido
lo sacaré de la tierra y lo cortaré para leña. 



Olav H. Hauge
en "Poesía nórdica -siglo XX- antología" de F.J. Uriz



miércoles, 24 de agosto de 2016

libélulas o pimientos ?



Cierto día en que paseaban por el campo, el poeta Matsuo Bashô (1644-1694) y su discípulo Kikaku se extasiaron mirando el revoloteo de las libélulas. En el acto, el discípulo compuso un haiku:

¡Libélulas rojas! Quítales las alas y serán pimientos.

El maestro repuso: "No. De esta manera has matado a las libélulas". Y propuso otra versión:

¡Pimientos! Añádeles alas y serán libélulas.  




La anécdota fascinaba a Luis Alberto Spinetta en sus últimos años, tanto que llegó a contarla en más de una entrevista. Un video realizado por Emilio Cartoy Díaz muestra a Spinetta comentando que, a su entender, el episodio de Bashô resume y confronta "dos visiones del mundo": la destrucción versus la creación.



en: http://www.lanacion.com.ar/1514083-libelulas-y-pimientos


martes, 4 de agosto de 2015

"... por un breve momento una casa"



No acudan a mí con la verdad.
No traigan el océano si me ven sediento,
ni el cielo si pido por la luz;
traigan mejor indicios, un poco de rocío, una partícula,
así como los pájaros llevan del agua sólo gotas,
y el viento
una brizna de sal.


Olav H. Hauge, "No acudan a mí con la verdad"

Estos poemas no valen
demasiado, son sólo
unas palabras arrojadas
de forma azarosa.
Aún así
para mí
hay algo bueno
en hacerlos, es
como si tuviera en ellos por un breve
momento una casa.
Pienso en esas casitas
que hacía uno con ramas
cuando niño:
escabullirse en ellas, sentarse
y escuchar cuando llueve,
solo entre la maleza,
sentir las gotas de lluvia en tu nariz
y en tus cabellos –
o escondites de nieve en Navidad,
escabullirse y taponar después
con una bolsa,
encender una vela, y estar ahí
por frías y enteras tardes.


Olav H. Hauge, "Chozas y escondites de nieve"





Olav H. Hauge en: http://circulodepoesia.com/2014/06/poesia-noruega-olav-h-hauge/









jueves, 5 de marzo de 2015

océano de palabras...


el único "océano" en el que no tengo miedo de meterme...



Ocean - Pawel Kuczynski

Ocean , Pawel Kuczynski , ocean







http://www.pictorem.com/4669/Ocean.html

Ocean - Pawel Kuczynski



sábado, 24 de enero de 2015

mediodía


La luz me golpea.
Estoy asustada-
una hoja cruje rota sobre el suelo empedrado-
Estoy angustiada- derrotada.

Una ligera brisa sacude las vainas llenas de semillas-
mis pensamientos se consumen
como esas obscuras simientes.
Mis pensamientos me desgarran,
y temo su fiebre.
Me desgrano en su torbellino.
Me desgrano como
semillas ya secas y arrugadas.

Arrugadas semillas
esparcidas por el sendero-
hierba que se inclina por el polvo,
uvas que resbalan
bajo sus crujientes hojas:
y, pese a todo, lejos de vainas marchitas
y tallos de menta ennegrecidos,
el álamo resplandece en la colina,
el álamo se despliega,
bien enraizado entre los árboles.

Álamo, te veo majestuoso
entre los peñascos de la colina,
mientras yo perezco en el sendero
entre las grietas de las rocas.






Hilda Doolittle, "Mediodía", 1916, en "HD, la poeta re-visionaria", traducción Beatriz Freire Betancor


miércoles, 17 de diciembre de 2014

heme aquí raíz...


fotografía de Mónica Pía (orillas del río Colorado, Neuquén, 2013)



Heme aquí raíz,
savia de impulsos ascendentes,
madre aún,
posible siempre,
anticipada gestación
de un porvenir intruso,
intrusa de un presente
que desestima
el valor de nacer
a sí mismo de nuevo.
Heme aquí clavando
mis ojos
de savia encarcelada
en los troncos vacíos de los árboles
muertos,
heme aquí creyendo,
queriendo creer
en la impostura de las ruinas,
en el candor del desastre,
el valor de lo opaco,
la calidez del humo en los rescoldos.
Heme aquí,
heme aquí,
he aquí que me atrevo
a creer en las ruinas.

¡Me atrevo a creer en las ruinas!






Chantal Maillard, "Heme aquí raíz" en "Conjuros", 2001






lunes, 17 de noviembre de 2014

atardece



es la hora en la que el vivir duda.

una línea en sesgo dibuja
sobre la medianera
de un edificio
la frontera entre el día y su sombra

la avidez y el abatimiento.

ni más allá ni más acá: ni dios ni
yo, sólo márgenes,
líneas

fatiga de nombrar los afueras
de cada nombre

cornisas y umbral hacia lo que calla,
lo que sólo el fracaso, a veces,
                            en algún atardecer, escucha.

al comienzo se busca
lo alto, después, caída a caída,
                            se muere raíces.






Hugo Mujica, “Atardece” en “Noche abierta”, Pre-textos Poesía, 1999


domingo, 5 de octubre de 2014

Pablo Neruda y sus casas (3)


"Cantalao"

"Durante grandes años compartí mi vida con el mar. De haber disfrutado tanto del reposo y del trabajo en la soledad marina, me entró un vago remordimiento, ¿Y mis compañeros? ¿Mis amigos o enemigos escritores? ¿Tendrán ellos este lujo creativo de trabajar y descansar frente al océano?"  escribió Neruda.






Por eso, cuando en Punta de Tralca –balneario cercano a Isla Negra- se pusieron terrenos en venta, el poeta reservó uno de 4.3 hectáreas para construir una colonia de escritores y científicos. Lo bautizó “Cantalao”, pueblo imaginario de uno de sus primeros poemas. Allí edificó esta cabañita de troncos, con puertas y ventanas con vidrios de colores, dirigida bien hacia el sur, e instaló un ancla simbolizando su deseo de permanecer en el lugar.

Neruda legó Cantalao al pueblo de Chile a fin de que se creara una entidad sin fines de lucro para la difusión de las letras, las artes y las ciencias, con el deseo de que se pudieran habilitar dependencias donde reunir a escritores, artistas, científicos, investigadores... La Fundación Pablo Neruda dice que este proyecto es una de sus tareas pendientes!




No se puede ingresar a la cabaña. 
Aquí, desde el exterior de una de sus ventanas ... mostrando el interior, el mar más allá de la cabaña
 y a su vez, reflejado el paisaje detrás de mí.




Tengo entendido que la Fundación mantiene un parque ecológico y de esculturas en la playa debajo del acantilado (yo no lo visité), además de un anfiteatro natural para eventos literarios y musicales.

así se ve la cabaña en la soledad del terreno
(las fotos son de marzo de 2012)


viernes, 3 de octubre de 2014

Pablo Neruda y sus casas (2)

"Isla Negra"

El mar

El Océano Pacífico se salía del mapa. No había donde ponerlo. Era tan grande, desordenado y azul que no cabía en ninguna parte. Por eso lo dejaron frente a mi ventana...




La casa de Isla Negra está inserta en un paisaje costero de mar, playa y roqueríos. Allí escribió "Una casa en la arena" (1966), de donde fueron extraídos los fragmentos expuestos.




"La llave

Me he dado cuenta de que cuanto extravío en la casa se lo ha llevado el mar. El mar se cuela de noche por agujeros de cerraduras, por debajo y encima de puertas y ventanas.

Como de noche, en la oscuridad, el mar es amarillo, yo sospeché sin comprobar su secreta invasión. Encontraba en el paragüero, o en las dulces orejas de María Celeste gotas de mar metálico, átomos de su máscara de oro. Porque el mar es seco de noche. Guardó su dimensión, su poderío, su oleaje, pero se transformó en una gran copa de aire sonoro, en un volumen inasible que se despojó de sus aguas. Por eso entra en mi casa, a saber qué tengo y cuánto tengo. Entra de noche, antes del alba: todo queda en la casa quieto y salobre, los platos, los cuchillos, las cosas restregadas por su salvaje contacto no perdieron nada, pero se asustaron cuando el mar entró con todos sus ojos de gato amarillo.

Así perdí la llave, el sombrero, la cabeza.

Se los llevó el océano en su vaivén. Una nueva mañana las encuentro. Porque me las devuelve una ola mensajera que deposita cosas perdidas a mi puerta..."





vistas desde la casa


 fotografías de Mónica Pía



"Disposiciones", "Canto general", Pehuén, 2005

Compañeros, enterradme en Isla Negra,
frente al mar que conozco, a cada área rugosa
de piedras y de olas que mis ojos perdidos
no volverán a ver.
.......................................
allí quiero dormir entre los párpados
del mar y de la tierra...
                                   quiero ser arrastrado
hacia abajo en las lluvias que el salvaje
viento del mar combate y desmenuza,
y luego por los cauces subterráneos, seguir
hacia la primavera profunda que renace.

Abrid junto a mí el hueco de la que amo, y un día
dejadla que otra vez me acompañe en la tierra.


La voluntad del poeta se cumplió en diciembre de 1992, cuando sus restos fueron trasladados allí, junto a los de su esposa, Matilde Urrutia.

domingo, 21 de septiembre de 2014

no sólo las flores...

Se repite una vez, más hacia el fondo
la húmeda primavera:
mete los dedos entre las raíces,
toca el hombre escondido.

Yo dormía allá abajo,
yo dormía.

Abre sus labios verdes,
se levanta:
es hombre, o planta, o río,
es ávida cintura,
es boca de agua.

Llegó la hora,
existo,
soy de luz y de arena.
..................................................................

Pablo Neruda, "Ciclo" en "Las manos del día", Edit. Losada, Bs. As., 1968

jueves, 21 de agosto de 2014

Cerati... una de sus últimas grabaciones






Cactus suaviza mis yemas con su piel
tiene cien años, sólo florece una vez

en tu nombre, en tu nombre

Y tiene un veneno más amargo que la hiel
con sólo invocarte voy a convertirme en miel

en tu nombre, en tu nombre

Cuando te busco
no hay sitio en donde no estés

Y los médanos, serán témpanos
en el vértigo de la eternidad
y los pájaros serán árboles
en lo idéntico de la soledad

en tu nombre, en tu nombre






Gustavo Cerati, "Cactus" en "Fuerza natural", 2009


lunes, 21 de julio de 2014

cuando les falta el retorno


Tengo un pájaro negro
para que vuele de noche.
Y para que vuele de día
tengo un pájaro vacío.

Pero he descubierto
que ambos se han puesto de acuerdo
para ocupar el mismo nido,
la misma soledad.

Por eso, a veces,
suelo quitarles ese nido,
para ver qué hacen
cuando les falta el retorno.

Y así he aprendido
un increíble dibujo:
el vuelo sin condiciones
en lo absolutamente abierto.

(para Laura, todavía)







Roberto Juarroz, "9" de "Octava Poesía Vertical - 1984" en "Poesía Vertical I", Emecé, 2005


martes, 28 de enero de 2014

voces para amar - Julio Cortázar





Aplastamiento de las gotas

    Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. 
 
    Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.









Julio Cortázar, "Aplastamiento de las gotas" en "Historias de cronopios y de famas", 1962


miércoles, 15 de enero de 2014

epitafio

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

(Aquí yace un pájaro.
                                        Una flor.
                                                            Un violín.)







Juan Gelman, "Epitafio" en "Violín y otras cuestiones", 1956



sábado, 11 de enero de 2014

verbo


Voy a arrugar esta palabra,
voy a torcerla,
sí,
es demasiado lisa,
es como si un gran perro o un gran río
le hubiera repasado lengua o agua
durante muchos años.

Quiero que en la palabra
se vea la aspereza,
la sal ferruginosa,
la fuerza desdentada
de la tierra,
la sangre
de los que hablaron y de los que no hablaron.

Quiero ver la sed
adentro de las sílabas:
quiero tocar el fuego
en el sonido:
quiero sentir la oscuridad
del grito. Quiero
palabras ásperas
como piedras vírgenes.



Pablo Neruda, “LX”, “Verbo”, en “Las manos del día”, Losada, 1968


jueves, 5 de diciembre de 2013

"y el viento es herida que viene del mar"


Jorge Curinao


NACIMIENTO

Entrar al mundo
por la puerta más pequeña:

cuestión de todas las noches.


del libro “Sábanas de viento”, 2006



ABANDONO

Un perro
cruza el puente

 El último gesto de la noche quiere huesos.


del libro “Plegarias del humo”, 2009



PAISAJE

A veces
a mí también me quisieron.

Era verano
y un pájaro golpeaba desde afuera.


HISTORIA

Cómo explicar la sensación
de llegar a la orilla
y no saber nadar.


del libro “Cactus”, 2011




Bendito duelo estar solo:
conversan las preguntas.

...

En el muro,  afuera
escribí el nombre del niño
que burlaba las certezas:  aún conservo sus manos.

...

Se puede ser uno mismo
empezando de a pedacitos.

...

A veces
el mundo puede ser una ventana.

...

Morir
es cubrirse de nieve.


del libro  “Nadando”, 2012




Cada tarde abríamos las ventanas para darle paso al tiempo. La casa tenía el rumor de los grillos perdidos. A veces el color era el mismo. Descubrir uno distinto era toda nuestra aventura.


del libro inédito “Otros animales”





martes, 29 de octubre de 2013

entre caer... desnudo... en silencio


6
Lección del otoño:
¿asirse a la tierra
o desprenderse de todo?

7
Árboles desnudos:
hojas las alas
y los pájaros frutos.



Presencia

Ofrecía su silencio
                                       como un vaso de agua.
Y al beberlo
                               se refrescaban las palabras.








Eduardo Mitre, fragmento de  “Líneas de otoño” y “Presencia”, en “Líneas de otoño”,  1993