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jueves, 3 de mayo de 2018

privilegio del suicida


El que se mata mata al que lo amaba.
Detiene el tiempo -el tiempo que es de todos
y no era sólo suyo-
en un instante: aquél en que alzó el vaso
colmado de veneno;
en que segó la yugular; en que
hendió con largos gritos el vacío.

Ah, la memoria atónita, sin nada más que un
huésped;
la atención que regresa como un tábano
siempre hasta el mismo punto intraspasable
y la esperanza que amputó sus pies
para ya no tener que ir más allá.

Ay, el sobreviviente,
el que se pudre a plena luz, sepulcro
de par en par abierto,
paseante de hediondeces y gusanos,
presencia inerme ante los ojos fijos
del juez ¿y quién entonces
no osa empuñar la vara del castigo?

¡Condenación a vida!

(Mientras el otro, sin amarraduras,
alcanza la inocencia del agua, las esencias
simplísimas del aire
y, materia fundida en la materia
como el amante en brazos del amor,
se reconcilia con el universo.)



Rosario Castellanos, "Privilegio del suicida" en "Poesía no eres tú", 2004



lunes, 24 de noviembre de 2014

revelación



Lo supe de repente:
hay otro.
Y desde entonces duermo solo a medias
y ya casi no como.



No es posible vivir
con ese rostro
que es el mío verdadero
y que aún no conozco.







Rosario Castellanos, http://amediavoz.com/castellanos.htm




domingo, 2 de septiembre de 2012

desamor


Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.



Rosario Castellanos, "Desamor", www.sololiteratura.com

viernes, 18 de marzo de 2011

elegía (2)

Nunca, como a tu lado, fui de piedra.

Y yo que me soñaba nube, agua,
aire sobre la hoja,
fuego de mil cambiantes llamaradas,
sólo supe yacer,
pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
alrededor del cuello del ahogado.


Rosario Castellanos, Elegía