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martes, 8 de mayo de 2018

osadía





Ver no es abrir los ojos,

                  es arrojar a un lado el bastón blanco:


                                               osar andar 

                                                sobre el saberse perdido.







Hugo Mujica
"Osadía" en "Mirando caer las lluvias, Antología poética", 2013






ver


Dibujaba ventanas en todas partes.

En los muros demasiado altos,
en los muros demasiado bajos,
en las paredes obtusas, en los rincones,
en el aire y hasta en los techos.

Dibujaba ventanas como si dibujara pájaros.
En el piso, en las noches,
en las miradas palpablemente sordas,
en los alrededores de la muerte,
en las tumbas, los árboles.

Dibujaba ventanas hasta en las puertas.
Pero nunca dibujó una puerta.
No quería entrar ni salir.
Sabía que no se puede.
Solamente quería ver: ver.
Dibujaba ventanas.
En todas partes.

Poesía Vertical XII, 8

Solemos creer que todo está allí
sólo para ser visto por nosotros
como si nuestra mirada
fuera el único criterio de realidad.

Pero el hombre y su mirada se disuelven

y todo sigue estando allí.

¿Y para qué?

¿Para que lo vea quién?

Tal vez todo está allí

para mostrar que no es preciso
que nadie vea algo para que exista.

Ver es quizás un episodio,

otra cosa que está allí.

Sin embargo, no podemos dejar de sentir

que debe haber algo parecido a la mirada
sosteniendo, como el ojo a los párpados,
ese otro episodio que llamamos realidad. 


Poesía Vertical XIV, 101




Roberto Juarrez, de Poesía Vertical XII y Poesía Vertical XIV







martes, 26 de julio de 2016

martes, 24 de mayo de 2016

... hablen más fuerte por favor


Porque el mundo es un letrero y la mirada
no sabe descifrar sus instrucciones.
Un letrero debajo de la lluvia
con la tinta borrosa:
la palabra “césped” cayendo al hormiguero,
la palabra “pisar” cubierta de inscripciones;
y los demás quién sabe,
lejos,
como una carta de amor
escrita en el aire con los labios.

El mundo es una canción
que se pierde en la radio sin que nadie la extrañe.
La moneda que frotaste en tus manos de niño
hasta que fuiste a la tienda y te dijeron
que ya no tenía valor porque no tenía dibujos.

El mundo es una esfera,
un escritorio y mucho polvo,
un calendario con los días decapitados;
sábados largos como una carretera
por donde se camina mientras pasan coches rápidos,
lunes y miércoles de cinta en el zapato
como si no hubiera ya bastantes nudos.

El mundo es un letrero sin vocales,
un árbol que florece detrás de la pared,
una fruta que nunca madura en nuestros patios.

El mundo es nada más
este decir
y decir
y decir
que no se escucha.
Que hablen más fuerte por favor.





Julián Herbert, “Grafitti (1)




martes, 15 de marzo de 2016

dos que se miran



… Enamorarse a solas es enamorarse del silencio, un silencio con humo y espejos. El amor, si es algo, es dos que se miran. Tú has intentado crear su mirada en tu mágico laboratorio poético. No quejarse si estás quemada y dolorida...



Alejandra Pizarnik, fragmento del 9 de nov de 1962 en “Diarios”, Lumen 2003



lunes, 7 de marzo de 2016

Cortázar y "la madre"


Delante de ti me veo en el espejo que no acepta cambios, ni corbata nueva ni peinarse en esta forma. Lo que veo es eso que tú ves que soy, el pedazo desprendido de tu sueño, la esperanza boca abajo y cubierta de vómitos.

     Oh, madre, tu hijo es éste, baja tus ojos para que calle el espejo y podamos reconciliar nuestras bocas. A cada lado del aire hablamos de cosas distintas con iguales palabras. Eres una columna de ceniza (yo te quemé), una toalla en la percha para las manos que pasan y se frotan, un enorme búho de ojos grises que espera todavía mi nombramiento decorativo, mi declaración conforme a la justicia, a la bondad del buen vecino, a la moral radiotelefónica.

     No puedo allegarme, mamá, no puedo ser lo que todavía ves en esta cara. Y no puedo ser otra cosa en libertad, porque en tu espejo de sonrisa blanda está la imagen que me aplasta, el hijo, verdadero y a medida de la madre, el buen pingüino rosa yendo y viniendo y tan valiente hasta el final, la forma que me diste en tu deseo: honrado, cariñoso, jubilable, diplomado.







Julio Cortázar, "La madre" en “Salvo el crepúsculo”, Edic. definitiva Alfaguara, 2009



lunes, 29 de junio de 2015

mendiga voz




Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.




Alejandra Pizarnik, "Mendiga voz" en "Poesía completa", Edit. Lumen, 2000




viernes, 1 de mayo de 2015

quién es el cuerpo


vemos la vida
no con
los ojos solamente
vemos la vida
con todo
el cuerpo tenemos
ojos en todas partes sin saber
la vemos en todos los sentidos
la zancamos la juvenecemos
aliento cortado el corazón en
la cabeza
vemos la vida
al revés


el corazón en la mano el corazón
en la boca
corazón que desborda
corazón desplazado desmarcado
es el cuerpo en sus esperas
es esperar
quién es el cuerpo



Henri Meschonnic , de “Puesto que soy esa zarza”,  traducción de Hugo Savino



he visto una sonrisa

que pasaba
sin rostro
encontré ojos que
se abrían
para dejarme entrar
ojos cerrados para no
oír
y tu boca que me dice todo
sin abrir los labios
porque soy el agua la tierra el aire el fuego
que tú estrechas 
en tus brazos




Henri Meschonnic,  de “Et la terre coule” (Y la tierra fluye), de 2006, traducido del francés al español por Carlos Henderson






no terminamos de nacer
la prórroga de un grito
suspendido entre los labios
en las palabras que no se han dicho



Henri Meschonnic , traducción del francés, Samuel Espinosa Mómox





viernes, 27 de febrero de 2015

palabra de Cortázar




"... cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones."




"... me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos..."


"... todo me decía que apenas recobrara la independencia dejaría de sentirme libre."




.......................




2

Hablo de mí, cualquiera se da cuenta,
pero ya llevo tiempo (siempre tiempo)
sabiendo que en el mí estás vos también,
y entonces:

               No nos alcanza el tiempo,
               o nosotros a él,
               nos quedamos atrás por correr demasiado,
               ya no nos basta el día
               para vivir apenas media hora.



.....................


   "El futuro"

...
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.






Julio Cortázar, fragmentos de "Rayuela", Alfaguara 2011
Julio Cortázar, fragmento de "Ándele" en "Salvo el crepúsculo", Alfaguara 2009
Julio Cortázar, "El futuro"







lunes, 10 de noviembre de 2014

"...por alguna herida que no ubico"


            La mirada, la mía, adherida a los chirridos de las cosas. Mundo de silencio. Yo preciso inventarme en la noche, con palabras que tanto me cuestan. Y es siempre la sed ávida, aviesa, triste, como llevar un color marchito en la mano, una pluma desplumada. Me trago mi sed, me la bebo, la rumio con hastío invisible. Cada noche mi mirada se rebela. Mis ojos se toman en serio, se recuerdan, se comprometen: descartan los muelles y el río y los libros y las caras que sucedieron bajo el sol de agosto. Se abren mis ojos. Me obligan a seguirlos por altitudes de sombra y silencio y vientos y frío.

            Pero para saberlo necesito escribir. Sola no puedo enterarme de mí ni lo deseo. La complicidad de la palabra que mis ojos enjaulan es una especie de campana de mi soledad. Cuando leo que dije soledad o silencio me descubro al instante, en un rincón de la habitación miedosa y perdida pero reencontrada de alguna manera. Aunque nada de esto tenga que ver con la validez o deficiencia de lo que escribo, sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Esto no lo comprendo perfectamente, es vago, es lejano, pero lo sé y lo aseguro. Tal vez ya sienta los síntomas iniciales: dolor en donde se respira, sensación de estar perdiendo mucha sangre por alguna herida que no ubico.





Alejandra Pizarnik, fragmento del 11 de agosto de 1962 en “Diarios”, Lumen, 2010



lunes, 7 de julio de 2014

un sábado


Un hombre ciego en una casa hueca
Fatiga ciertos limitados rumbos
Y toca las paredes que se alargan
Y el cristal de las puertas interiores
Y los ásperos lomos de los libros
Vedados a su amor y la apagada
Platería que fue de los mayores
Y los grifos del agua y las molduras
Y unas vagas monedas y la llave.
Está solo y no hay nadie en el espejo.
Ir y venir. La mano roza el borde
Del primer anaquel. Sin proponérselo,
Se ha tendido en la cama solitaria
Y siente que los actos que ejecuta
Interminablemente en su crepúsculo
Obedecen a un juego que no entiende
Y que dirige un dios indescifrable.
En voz alta repite y cadenciosa
Fragmentos de los clásicos y ensaya
Variaciones de verbos y de epítetos
Y bien o mal escribe este poema.






Jorge Luis Borges, "Un sábado" en "Historia de la noche", Emecé, 1977

martes, 13 de mayo de 2014

de miradas...



11

ahora
       en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada
18

como un poema enterado
del silencio de las cosas
hablas para no verme

23

una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos




Alejandra Pizarnik, "Árbol de Diana (1962)", en  “Poesía completa” a cargo de Ana Becciú, Ed. Lumen, 2003

viernes, 14 de febrero de 2014

"escribir es querer contener lo que se desborda..."



            La mirada, la mía, adherida a los chirridos de las cosas. Mundo de silencio. Yo preciso inventarme en la noche, con palabras que tanto me cuestan. Y es siempre la sed ávida, aviesa, triste, como llevar un color marchito en la mano, una pluma desplumada. Me trago mi sed, me la bebo, la rumio con hastío invisible. Cada noche mi mirada se rebela. Mis ojos se toman en serio, se recuerdan, se comprometen: descartan los muelles y el río y los libros y las caras que sucedieron bajo el sol de agosto. Se abren mis ojos. Me obligan a seguirlos por altitudes de sombra y silencio y vientos y frío.

            Pero para saberlo necesito escribir. Sola no puedo enterarme de mí ni lo deseo. La complicidad de la palabra que mis ojos enjaulan es una especie de campana de mi soledad. Cuando leo que dije soledad o silencio me descubro al instante, en un rincón de la habitación miedosa y perdida pero reencontrada de alguna manera. Aunque nada de esto tenga que ver con la validez o deficiencia de lo que escribo, sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Esto no lo comprendo perfectamente, es vago, es lejano, pero lo sé y lo aseguro. Tal vez ya sienta los síntomas iniciales: dolor en donde se respira, sensación de estar perdiendo mucha sangre por alguna herida que no ubico.





Alejandra Pizarnik, fragmento del 11 de agosto de 1962 en “Diarios”, Lumen, 2010





domingo, 22 de septiembre de 2013

espejo


Soy plateado y exacto. No tengo prejuicios.
Me trago de inmediato todo cuanto veo,
Tal y como es, sin sombra de aprecio ni desprecio.
No soy cruel sino sincero:
El ojo cuadrado de algún diosecillo.
Casi siempre estoy meditando sobre la pared de enfrente.
Es rosada, con manchas. Llevo tanto tiempo observándola
Que creo que ya forma parte de mi corazón. Pero ella va y viene.
Los rostros y la oscuridad nos separan una y otra vez.



Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
Buscando en mi superficie lo que realmente es.
Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las velas, la luna.
Veo su espalda, y la reflejo con toda fidelidad.
Ella me recompensa con su llanto y el temblor de sus manos.
No le importo nada. Me deja y vuelve a mí constantemente.
Cada mañana su rostro viene a reemplazar la oscuridad.
En mí se ahogó una joven antaño, y en mí una anciana hoy
Se yergue hacia ella, día tras día, como un pez terrible.





Sylvia Plath, "Espejo" en "Poesía completa", Bartleby, 2008, Traducción de Xoan Abeleira

domingo, 12 de mayo de 2013

la foto


fotografía de Juan Manuel Scassi - Montevideo, Uruguay - 2012





Hazme una de esas fotos que tú haces,
empaña el objetivo, desenfoca
lo justo y mide mal la luz. Ahora
que está cayendo el día no es difícil
salir favorecida. Que los rasgos
se suavicen, que todas las arrugas
del alma y del contorno de los ojos
desaparezcan y que quien me mire
piense que puedo merecer la pena.
Y sobre todo, que lo que emocione
de esa foto no sea yo, que salgo
allí, sino tus ojos que la han hecho.





Amalia Bautista, Fundación Juan March, poética y poesía, Madrid - diciembre 2008




miércoles, 1 de mayo de 2013

para leer en forma interrogativa



Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amás
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez





Julio Cortázar, "Para leer en forma interrogativa" en "Salvo el crepúsculo", Alfaguara, 2009

jueves, 6 de septiembre de 2012

soy mi soberano




...
soy mi propio enemigo y me importa la derrota
tu mirada se me nota, es mi cáscara y mi ropa

yo soy y aun no soy mío y aunque quiera ser mi dueño
envejezco y me hago grande y todavía no me tengo
soy mi dolor, soy mi condena, soy el veneno de mis venas
soy mi remedio, soy mi cura, la enfermedad es mi cordura

tengo duras las pupilas, tengo corta la mirada
y si en el fondo hay algo bueno, lo imagino, no lo veo
...

ahí en esa podredumbre se encuentra el compost de mi flor
ahí donde la vida duele, se abren los ojos del amor
ahí en el pozo de la desidia germinan ganas de crear
ahí reconocernos es suficiente, es empezar a cambiar
...



Gustavo Cordera, "Soy mi soberano" en "La caravana mágica", 2012



domingo, 2 de septiembre de 2012

desamor


Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.



Rosario Castellanos, "Desamor", www.sololiteratura.com

sábado, 18 de agosto de 2012

si fuera hombre



si fuera hombre usaría
la navaja de mi abuelo para afeitarme -
rozaría lentamente el hueco del mentón,
trazaría los ángulos del rostro con precisión de esteta.
Ha de ser un magnífico ejercicio de conciencia y de pulso
mirarse cada día al espejo,
navaja en mano.




Teresa Arijón,  "Ostraca" (poesía reunida), 2011
http://www.con-versiones.com/dossier_teresa_arijon.htm



sábado, 16 de junio de 2012

olmos y cerezos


                                                 A mi abuelo Laureano, in memoriam


Es verano.
Nos acostamos sobre la hierba
a la sombra de un árbol.
Contemplamos las ramas,
no vemos el mismo árbol.
Yo digo que es un olmo,
tú dices que es un cerezo.
Para tí todo son cerezos,
existe una mirada interior.
Aunque te prestara mis ojos
no verías el mismo árbol
sonríes.
Te parece bien que yo vea un olmo
sonríes.
Aunque me prestaras tus ojos
no vería el mismo árbol.
Pasa el tiempo.
Tú ya no estás.
Todos los olmos
se tornan
Cerezos.


Jorge Espina, http://apologadelaluz-jorgeespina.blogspot.com