Oliverio Girondo, "Llorar a lágrima viva" en la voz de Darío Grandinetti; imágenes del film "El lado oscuro del corazón", 1992
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domingo, 19 de abril de 2015
salvarnos a nado de nuestro llanto...
Oliverio Girondo, "Llorar a lágrima viva" en la voz de Darío Grandinetti; imágenes del film "El lado oscuro del corazón", 1992
jueves, 31 de octubre de 2013
voces de cine para amar (4)
Tengo
una soledad
tan
concurrida
tan
llena de nostalgias
y
de rostros de vos
de
adioses hace tiempo
y
besos bienvenidos
de
primeras de cambio
y
de último vagón.
Tengo
una soledad
tan
concurrida
que
puedo organizarla
como
una procesión
por
colores
tamaños
y
promesas
por
época
por
tacto y por sabor.
Sin
un temblor de más,
me
abrazo a tus ausencias
que
asisten y me asisten
con
mi rostro de vos.
Estoy
lleno de sombras
de
noches y deseos
de
risas y de alguna maldición.
Mis
huéspedes concurren,
concurren
como sueños
con
sus rencores nuevos
su
falta de candor.
Yo
les pongo una escoba
tras
la puerta
porque
quiero estar solo
con
mi rostro de vos.
Pero
el rostro de vos
mira
a otra parte
con
sus ojos de amor
que
ya no aman
como
víveres
que
buscan a su hambre
miran
y miran
y
apagan la jornada.
Las
paredes se van
queda
la noche
las
nostalgias se van
no
queda nada.
Ya
mi rostro de vos
cierra
los ojos.
Y
es una soledad
tan
desolada.
Mario Benedetti, " Rostro de vos"
en la voz de D. Grandinetti,
film "El lado oscuro del corazón" de Eliseo Subiela
sábado, 4 de agosto de 2012
voces de cine para amar - 3
Darío Grandinetti en "El lado oscuro del corazón", de Eliseo Subiela
Oliverio Girondo, fragmentos de "Pleamar", "Restringido propósito", "Membretes", "Esperanza"
domingo, 1 de mayo de 2011
voces de cine para amar - 2
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Mario Benedetti, "No te salves", "Poemas de otros" 1973
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