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lunes, 20 de junio de 2016

lo que yo quiero



Afuera de la trampa


Dejadme por favor vivir mi vida,
amándola,
mordiéndola,
quitándole el veneno,
limpiándola.
Dejadme que me salve o me condene,
dejadme que vomite,
que sangre,
que sonría,
que cante por el fin de tanta guerra,
que llore por la guerra de los fines.
Dejadme que en silencio
escriba en vuestra culpa una sentencia,
que borre la sentencia de la culpa.
Dejadme que me hunda,
que gima,
que flote en lo intermedio,
que sueñe,
que pueda en una esquina
pisar un alacrán inofensivo.
Dejadme cuantas veces
firmar cada recado sin mi nombre,
dejad que me equivoque,
Dejadme cuantas veces
firmar cada recado sin mi nombre,
dejad que me equivoque,
que llame con maldad al bueno malo.
dejadme simplemente
que cuente por decenas,
qué coma con la izquierda,
que te ame sin remedio.
Dejadme por favor vivir mi vida,
que escape,
que reniegue,
que grite por las lluvias que se enlodan,
que ría por el lodo que se enlluvia.
dejad, pero dejad
afuera de la trampa mi cabeza.



Cada uno


Cada uno construye su casa como quiere.
La pone sobre el aire,
la siembra en la cintura de la luna
o encima de las olas. 

Cada uno 
la pinta de manera diferente,
la baña con el cielo
y el oro verdidulce de la tarde.
La llena de jilgueros,
de música y hortensias.
Encima del verano la edifica.
Le pone una ventana al horizonte,
una terraza al mar
y un pájaro de bronce en el tejado. 

Cada uno 
la salva de la furia del invierno,
le pone verjas altas,
faroles importados de Neptuno,
estufas de Chicago
y espejos fabricados en Arabia.

Cada uno la mide y la corrige.
En forma vertical la va agrandando.
Le pone un timbre eléctrico
y un número de plata. 

La cuida del mendigo que la ensucia,
del niño que le roba una gardenia,
del pobre que la mira. 

Cada uno acomoda su casa a su manera,
presume y aparenta,
construye su existencia tontamente
con trapos, pergaminos y billetes,
con vigas antisísmicas
coñac y pararrayos. 

Qué lástima pero ninguno 
construye a su medida su refugio
con sólo la verdad de cada día
y el sol bien compartido.
Qué lástima que nadie se haga casas
a prueba de mentiras, olvido y desamor. 

Yo quiero hacer mi casa a mi manera
sin puertas ni cortinas.
La quiero dulce y tibia
en medio del camino de tus brazos.






Violeta Luna en




viernes, 3 de junio de 2016

eso que llamamos tiempo



Quédate quieto


Deja para mañana 

lo que podrías haber hecho hoy 

(y comenzaste ayer sin saber cómo).

Y que mañana sea mañana siempre;

que la pereza deje inacabado 

lo destinado a ser perecedero; 

que no intervenga el tiempo, 

que no tenga materia en que ensañarse.

Evita que mañana te deshaga 

todo lo que tú mismo 

pudiste no haber hecho ayer


Porvenir


Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.

Te llaman: porvenir,

y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe dónde.

!Mañana!  Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.








ÁNGEL GONZÁLEZ, "Palabra sobre palabra",    Seix Barral



martes, 19 de abril de 2016

mi deseo es inhumano...



“Busco una forma definitiva, un estilo simple y correcto de decir las cosas. Esto me enerva. Es como mi imposibilidad de encontrar una lapicera exactamente apta al movimiento de mi mano. A veces creo encontrarla pero me sirve por muy poco tiempo. El mismo problema con los cuadernos, con las hojas. Mi deseo es inhumano: busco una continuidad absoluta. Lo único continuo en mí es mi deseo de esta imposible continuidad…

Estoy anómalamente fragmentada. Por eso mis pequeños poemas. El aborto es mi emblema, mi emblema de bordes mordidos. Todo esto puede derivar muy bien de la impaciencia. Imposible amar la tarea presente, hay un perpetuo anhelo de finales rotundos, muerte y resurrección. No el aborto sino el suicidio. Sólo salva el interés sostenido, presente. Al menos es lo que se dice. Yo no tengo tiempo, algo me precipita todo el día. Cuando nada me precipita entonces nada pasa. Soy una muerta.”







Alejandra Pizarnik, fragmentos del 6 de marzo 1964 en “Diarios”, Lumen



lunes, 5 de mayo de 2014

espantado por mí





morir cada día un poco más
recortarse las uñas
el pelo
los deseos
aprender a pensar en lo pequeño
y en lo inmenso
en las estrellas más lejanas
e inmóviles
en el cielo
manchado como un animal que huye
en el cielo
espantado por mi





Blanca Varela, "Morir cada día un poco más"


viernes, 20 de diciembre de 2013

un fin de año en la vida de Alejandra Pizarnik


31 de diciembre (1959)

Iré a París. Me salvaré. Tristeza reciente. No he tenido a quién comunicar mi alegría del viaje. Ahora la angustia. Ahora la abandonada.

Me gustaría estar con Olga y con Elenita. Me gustaría que vinieran algunas personas y beber vino y alegrarme.

No soy adolescente, soy una niña. A mi edad soy una niña. Una niña que tiene miedo de jugar. Una niña sin la inocencia de los niños. O quizá soy una vieja reblandecida. (Esto me gusta más.)


1 de enero, viernes (1960)

            Que este año me sea dado vivir en mí y no fantasear ni ser otras, que me sea dado ponerme buena y no buscar lo imposible sino la magia y extrañeza de este mundo que habito. Que me sean dados los deseos de vivir y conocer el mundo. Que me sea dado el interesarme por este mundo.






Alejandra Pizarnik, fragmentos de “Diarios”, Lumen, 2010