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viernes, 4 de mayo de 2018

... vivir ebria


   Reconocido mi naturaleza viciosa: necesito vivir ebria. Si no es de alcohol que sea de té, de café, de ácido fosfórico, de tabaco muy fuerte... Esto no está mal ni está bien. Esto demuestra, simplemente, que algunos no pueden vivir. Quiero decir, sólo después de haber tomado diez cafés y tragado varias pastillas de "revitalizantes cerebrales" puedo respirar con libertad, andar sencillamente por las calles sin que el deseo de matarme se haga imperioso.

   El error está en querer sentir una dicha extrema o un total abatimiento. Los estados neutros de mi vigilia sobria -hechos de una leve angustia y una sorda ansiedad- me son insoportables. Soy trágica, admitámoslo. Todo lo que me sucede tiene que llevar el rótulo de "peligro de muerte".





Alejandra Pizarnik, fragmento del 12 de agosto de 1962 de "Diarios", Lumen, 2010




viernes, 6 de mayo de 2016

“vivir es no conseguir”




Fernando Pessoa, fragmentos de "Poemas", trad. Marcelo Cohen, Losada, 1997



Nace un dios. Otros mueren. La verdad
Ni vino ni se fue: el Error cambió
Ahora tenemos otra eternidad
Y siempre era mejor lo que pasó.

Ciega, la Ciencia es inútil gleba arada.
Loca, la Fe vive el sueño de su culto.
Un nuevo Dios es sólo una palabra.
No busques ni creas: todo está oculto.

(Navidad, 1922)



...
La borrachera a veces da
Una asombrosa lucidez
En que uno está como si fuera otro.
Estuve ebrio sin beber, tal vez.

(1931)



...
Tenemos, los que vivimos,
Una vida que es vivida
Y otra vida que es pensada.
Y la única que tenemos
Es la vida dividida
Entre la verdadera y la errada.

Cuál no obstante es verdadera
Y cuál errada, ninguno
Nos lo sabría explicar;

(1933)


...
Trueca por vino el amor que no tendrás.
Lo que esperas lo esperarás por siempre.
Lo que bebes, te lo bebes. Mira las rosas.
Muerto, ¿qué rosas olerás?
Goza el Sultán de amor en cantidad.
Goza el Visir de amor en calidad.
Yo no gozo amor ninguno. Denme vino.
Y gozo de ser nada en libertad.

(1932)




Olvido inciertamente. Mi pasado
No sé quién lo vivió. Si yo mismo fui,
Está confusamente olvidado
Y por eso en su encierro fluye en mí.
No sé quién fui ni soy. Todo lo ignoro.
Tan quieto estoy en mí que ni me siento.

(1934)



viernes, 9 de enero de 2015

"el que tiene sed" - 2


"... Lo que  no decían los libros, lo que nadie había escrito, era esto que Esteban sentía ahora: lo innoble, lo sucio, lo infame que es el lugar por donde deambula, como por su jardín, el alcohólico. Su jardín. La ropa manchada, sudorosa y maloliente, desparramada por todas partes. El olor a orina, y a algo peor que a vómito: a podredumbre. A pura y nada poética mierda, sí señor. ... Esto era finalmente el alcohol, y quizá sobre todo era esto. Sólo un alcohólico podía deambular por su inmundicia sin que lo matara el asco..."


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“… Y ahora volvamos a mi Piedra de Rosetta, a nuestro asunto. El hígado, el lugar de la batalla, el aulladero humano. .. La víscera donde combaten Dios y Satanás.

… el hígado es el intermediario entre el hijo y la madre, el hígado, ya en el origen, creaba por sí mismo su propia sangre y era el mensajero entre tu sangre incipiente y la de la madre que te parió,el puente entre lo anárquico, primitivo, caótico y pluripotencial y la divina y espiritual libertad creadora que después llamamos hombre. Y nunca deja de serlo. Es lo estructurante, y lo humanamente temporal e histórico. Marca, pauta, graba lo vivido y esconde en su centro la nostalgia del lugar al que no se puede retornar. Por eso el hígado de un alcohólico, hijo, al desintegrarse, desanda el camino hacia las Grandes Madres fáusticas. Se agranda, vuelven a permeabilizarse las venas umbilicales…, se descangalla, distorsiona y anarquiza, como al principio. Y qué pasa. Se hace incapaz de conjugar la bilirrubina y reproduce una ictericia similar a la del recién nacido. Y no es todo. Se produce ascitis, que es como hablar del líquido amniótico de la etapa prenatal. Hay una vuelta a la estructura del feto… Sólo que para esa etapa, hijo querido, no hay panza materna alguna. No hay Madre Nutricia. Hay un sujeto adulto con hígado de niño, de angelito, un sólido huérfano o hijo de puta…


Ahí tenés el mito de Prometeo del siglo veinte, paparulo. Por eso los gavilanes de la cirrosis nos van a comer el hígado. Porque es el Intermediario, siempre lo fue. El Mensajero, el serafín que vuela entre el hombre y la divinidad. Entre la razón y la locura.”



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"... Y ahora atenti, porque cambio de tono, lo agarro por sorpresa y le chanto mi pregunta. Ahí va. Cuánto hace que dejó la bebida. Vamos, rápido.

-Seis meses y catorce días.

Y Esteban se sintió caer en una trampa. Exactamente caer. Como un vacío en el vientre, como si de pronto cediera el suelo bajo sus pies.

-Se da cuenta. Si lo apuro un poco más me dice hasta las horas. Usted, Espósito, nunca dejó de tomar. Ya no se trata de ser o no alcohólico. Usted todavía está borracho..."


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"... Por ahí no se nos emborracha nunca jamás. Le lavo las tripas, lo psicoterapeutizo, lo amenazo con ratones. Pero se es alcohólico como se es barrigón. Baruch Spinoza lo dijo del Ser. Toda cosa anhela perseverar en su ser. El alcohólico, es. Chupe o no..."






Abelardo Castillo,  fragmentos de "El que tiene sed", Seix Barral, 2005




sábado, 18 de octubre de 2014

"el que tiene sed" - 1


"...O no había descubierto esa misma tarde que no es el alcohol lo que emborracha. No es el alcohol, es el estado de ánimo, el estado de ánimo con que se lo toma. Y ella le creyó. Claro que cuando lo explicó estaba sobrio..."


"...Lo veía todo muy claro ahora... El mundo. Y su relación con el mundo. El por qué de su relación con el mundo y el por qué de su relación con Mara (con todas las mujeres, sí, pero especialmente con Mara), y el por qué de que a veces, durante la noche, todavía se creyera capaz de terminar su libro, y aun muchos otros libros que les hablaran a los hombres de otro hombre, de Esteban Espósito, con una voz tan angelicalmente bella y demoníaca que ellos se espantarían de sí mismos si eran perversos y, si no lo eran, quizás comprenderían que él de veras se había crucificado inmundanamente, y se estaba matando, y se había hecho odiar por todos los que alguna vez lo amaron y ya había dejado de amar, y casi no podía sentir un solo sentimiento humano, por la pasión de ser feliz... por la locura de que todo hombre y aun toda cosa fueran bellos y felices, motivo por el cual se fue convirtiendo en lo que era, un egoísta hijo de puta, un sórdido egoísta hijo de puta que se emborrachaba por miedo a vivir y se acostaba con otras mujeres por miedo a vivir y no era capaz de confesarle a Mara que nunca la había querido por miedo a vivir, y a dejarla vivir, y ya ni siquiera escribía por miedo a vivir."


"...Con una alegría angélica, con un dolor absoluto, purísimo, como el que debe sentir un animal con el vientre rajado, escribió. Escribió sobre su cobardía y su egoísmo, y era consciente incluso del egoísmo y la cobardía que significaba la liberación de escribirlo."


"...Y yo supe que no estaba preparado para nada de lo que fatalmente iba a ocurrir, no al menos sin antes echarle mano a esa botella, y aunque no tuviera la menor idea de qué era lo que iba a ocurrir, ignorancia que se debía, justamente, al hecho demencial de no haberle echado mano a la botella. Nadie puede captar la realidad real, el mundo y su variedad infinita, simultáneamente y tal como es, estando sobrio."


"...Mientras tanto pensé. Calmado y lúcido, pensé. Me sentía como una batería recién cargada, tragué la primera medida doble con la decisión con que un tigre en ayunas le da su primer dentellada a una media res, de inmediato me invadió una especie de felicidad clarividente que era lo más parecido del mundo a la salud perfecta... Ahí residen el misterio y el secreto del alcoholismo, y el que diga cualquier otra cosa miente. Que uno después se emborrache, es un accidente: el día que yo descubriese el límite, el inútil vaso donde esa felicidad se borra, el mundo iba a conocer una especie de Nuevo Elogio de la Locura que iba a dejar a Erasmo de Rotterdam a la altura de un gorgojo..."


"Tengo orden de no servirlo, señor" oyó Espósito.... Lo inesperado produce dos efectos. O por lo menos dos. Lo inesperado es el fundamento de lo cómico; ahí está uno de los efectos. El otro efecto es el miedo... Lo que Espósito pensó puede expresarse así: Yo siento que esto carece de gracia; yo tengo miedo."

  





Abelardo Castillo, fragmentos de "El que tiene sed", Seix Barral Biblioteca Abelardo Castillo, Grupo Editorial Planeta, 2005



sábado, 26 de enero de 2013

qué historia es ésta...?


¿Qué historia es ésta y cuál es su final?
Ya no quiero ser más vendedor de palabras.
Ya mi cabeza está demasiado aturdida
y mi canción es sólo un montón de hojas muertas.

Me da lo mismo la ciudad que el campo.
Trataré de olvidar los poemas y los libros
abrigaré mi cuello con una vieja bufanda
y me echaré un pan en el bolsillo.

Oleré a mal vino y suciedad
enturbiando los limpios mediodías.
Y me haré el tonto a propósito de todo.

Y sin tener necesidad de triunfar o fracasar
trataré que la escarcha cubra mi pasado
porque no puedo sino hacer estupideces
seguir caminando en estos tiempos.



Jorge Teillier, adaptación de Serguei Esenin, de "Hotel nube", 1996




29

Yo me invito a entrar
a la casa del vino
cuyas puertas siempre abiertas
no sirven para salir.



37

En la casa de madera
sueño con los pájaros
que anidaron alguna vez en este bosque.




Jorge Teillier, "Cosas vistas" en "Para un pueblo fantasma", 1978