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viernes, 6 de mayo de 2016

“vivir es no conseguir”




Fernando Pessoa, fragmentos de "Poemas", trad. Marcelo Cohen, Losada, 1997



Nace un dios. Otros mueren. La verdad
Ni vino ni se fue: el Error cambió
Ahora tenemos otra eternidad
Y siempre era mejor lo que pasó.

Ciega, la Ciencia es inútil gleba arada.
Loca, la Fe vive el sueño de su culto.
Un nuevo Dios es sólo una palabra.
No busques ni creas: todo está oculto.

(Navidad, 1922)



...
La borrachera a veces da
Una asombrosa lucidez
En que uno está como si fuera otro.
Estuve ebrio sin beber, tal vez.

(1931)



...
Tenemos, los que vivimos,
Una vida que es vivida
Y otra vida que es pensada.
Y la única que tenemos
Es la vida dividida
Entre la verdadera y la errada.

Cuál no obstante es verdadera
Y cuál errada, ninguno
Nos lo sabría explicar;

(1933)


...
Trueca por vino el amor que no tendrás.
Lo que esperas lo esperarás por siempre.
Lo que bebes, te lo bebes. Mira las rosas.
Muerto, ¿qué rosas olerás?
Goza el Sultán de amor en cantidad.
Goza el Visir de amor en calidad.
Yo no gozo amor ninguno. Denme vino.
Y gozo de ser nada en libertad.

(1932)




Olvido inciertamente. Mi pasado
No sé quién lo vivió. Si yo mismo fui,
Está confusamente olvidado
Y por eso en su encierro fluye en mí.
No sé quién fui ni soy. Todo lo ignoro.
Tan quieto estoy en mí que ni me siento.

(1934)



jueves, 11 de diciembre de 2014

cuando la prosa es un poema...

407.

Dios me creó para niño, y me mantuvo niño siempre. ¿Pero por qué permitió que la Vida me golpease y me quitase los juguetes, y me dejase solo en el recreo, arrugando con manos tan débiles el delantal azul sucio a fuerza de tantas lágrimas derramadas? ¿Si yo no podía vivir sino mimado, por qué me privaron del cariño? Ah, cada vez que veo en las calles un niño que llora, un niño exiliado de los otros, me duele, más que la tristeza del niño, el horror desprevenido de mi corazón exhausto. Me sufro con todo el peso de la vida sentida, y son mías las manos que retuercen la punta del delantal, mías las bocas torcidas por el llanto verdadero, mía la debilidad, mía la soledad, y las risas de la vida adulta que pasa me usan como luces de fósforos frotados en el estuche sensible de mi corazón.






Fernando Pessoa como Bernardo Soares, "407" en "Libro del desasosiego", Emecé, 2010



martes, 7 de enero de 2014

visiones...


Tal como se la veía en los espejos, mi imagen siempre andaba en brazos de mi alma. Yo no podía ser sino como soy, curvo y débil, aun en los pensamientos.

Todo en mí es como de un príncipe de cromo pegado en el álbum viejo de un niño muerto hace mucho.

Amarme es apiadarse de mí. Un día, allá por el fin del futuro, alguien escribirá sobre mí un poema, y tal vez sólo entonces empiece yo a reinar en mi Reino.

Dios es que existamos y que eso no sea todo.









Fernando Pessoa como Bernardo Soares, “Libro del desasosiego”, Emecé, 2010

miércoles, 19 de junio de 2013

las palabras justas?



Pero a nosotros nos toca,
bajo la tempestad de dios,
¡oh poetas!, permanecer con la cabeza descubierta.

Pues los que nos prestan el fuego del cielo,
los dioses, también nos dan el sagrado dolor.
¡Aceptémoslo! No soy sino un hijo de la tierra.

Así el hombre; cuando la dicha está a su alcance
y un dios en persona se la trae, no la reconoce.
Pero desde que sufre,
entonces sabe expresar lo que quiere,
y entonces las palabras justas
se abren como flores.





Friedrich Hölderlin, en "La pasión según Georg Trakl" de Hugo Mujica, Edit. Trotta - 2009