Mostrando entradas con la etiqueta dolor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dolor. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de marzo de 2021

"A todos les estoy escribiendo con mis ojos"


fragmentos de "El diario de Frida Kahlo, un íntimo autorretrato"
que abarca los últimos diez años de su vida (1944-1954) 
con la introducción de Carlos Fuentes:




"Mientras la muerte se le fue acercando de puntillas, ella se vistió ceremonialmente para permanecer en la cama y pintar. No estoy enferma, escribiría, estoy quebrada. Pero estoy feliz de estar viva mientras pueda pintar."

"Frida y Diego: ella admitía que sufrió dos accidentes en su vida, el del tranvía y el de Diego Rivera."

"En la medida en que su esperanza era su arte y su arte era su cielo, el Diario de Frida es su más grande esfuerzo por salvar el abismo de su cuerpo adolorido con la gloria, el humor, la fertilidad y la conexión con el mundo externo. Pintó su ser interior, su soledad, como pocos artistas lo han hecho."

























miércoles, 14 de octubre de 2015

epígrafe


Soy bien nacido. De niño,
como todos, fui feliz.
Vino luego el mal destino
lo que quiso hizo de mí.

Vino el mal genio de la vida
rompió en mi corazón,
arrasando con todo,
rugió como un tifón,
perturbó, partió, abatió,
quemó sin razón ni pena
¡Ah! qué dolor!
Lastimado y solo,
-¡solo!- mi corazón ardió.

Ardió en gritos dementes
en su pasión sombría...
Y de esas horas ardientes
quedó esta ceniza fría.





Manuel Bandeira, "Epígrafe" en "MB Antología", Arquitrave



viernes, 30 de enero de 2015

con tu piedra



"Tan abstraído estoy en lo eterno, que las arañas han tejido su tela entre mis pies."

Juan Ramón Jiménez






El cielo pesa lo mismo 
que una cantera de piedra.
Sobre la piedra del mundo
son de piedra las estrellas.
¡Esta enorme cargazón
de piedra encendida y yerta!
Piedras las estrellas todas,
piedras, piedra, piedras, piedra.
Entre dos piedras camino,
me echo entre piedra y piedra;
piedras debajo del pecho
y encima de la cabeza.
Y si quiero levantarlas,
me hiere la piedra eterna;
si piso desesperado,
sangro en la piedra terrena.
¡Qué dolor de alma, piedra;
carne, qué dolor de piedra;
qué cárcel la noche, piedra
cercada y cerca de piedra!
Con tu piedra me amenazas,
destino de piedra y piedra.
Con tu piedra te daré
en tu corona de piedra.







Juan Ramón Jiménez, "Con tu piedra" en "Romances de Coral Gables", 1948





jueves, 11 de diciembre de 2014

cuando la prosa es un poema...

407.

Dios me creó para niño, y me mantuvo niño siempre. ¿Pero por qué permitió que la Vida me golpease y me quitase los juguetes, y me dejase solo en el recreo, arrugando con manos tan débiles el delantal azul sucio a fuerza de tantas lágrimas derramadas? ¿Si yo no podía vivir sino mimado, por qué me privaron del cariño? Ah, cada vez que veo en las calles un niño que llora, un niño exiliado de los otros, me duele, más que la tristeza del niño, el horror desprevenido de mi corazón exhausto. Me sufro con todo el peso de la vida sentida, y son mías las manos que retuercen la punta del delantal, mías las bocas torcidas por el llanto verdadero, mía la debilidad, mía la soledad, y las risas de la vida adulta que pasa me usan como luces de fósforos frotados en el estuche sensible de mi corazón.






Fernando Pessoa como Bernardo Soares, "407" en "Libro del desasosiego", Emecé, 2010



lunes, 10 de noviembre de 2014

"...por alguna herida que no ubico"


            La mirada, la mía, adherida a los chirridos de las cosas. Mundo de silencio. Yo preciso inventarme en la noche, con palabras que tanto me cuestan. Y es siempre la sed ávida, aviesa, triste, como llevar un color marchito en la mano, una pluma desplumada. Me trago mi sed, me la bebo, la rumio con hastío invisible. Cada noche mi mirada se rebela. Mis ojos se toman en serio, se recuerdan, se comprometen: descartan los muelles y el río y los libros y las caras que sucedieron bajo el sol de agosto. Se abren mis ojos. Me obligan a seguirlos por altitudes de sombra y silencio y vientos y frío.

            Pero para saberlo necesito escribir. Sola no puedo enterarme de mí ni lo deseo. La complicidad de la palabra que mis ojos enjaulan es una especie de campana de mi soledad. Cuando leo que dije soledad o silencio me descubro al instante, en un rincón de la habitación miedosa y perdida pero reencontrada de alguna manera. Aunque nada de esto tenga que ver con la validez o deficiencia de lo que escribo, sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Esto no lo comprendo perfectamente, es vago, es lejano, pero lo sé y lo aseguro. Tal vez ya sienta los síntomas iniciales: dolor en donde se respira, sensación de estar perdiendo mucha sangre por alguna herida que no ubico.





Alejandra Pizarnik, fragmento del 11 de agosto de 1962 en “Diarios”, Lumen, 2010



martes, 15 de abril de 2014

cortar este dolor ¿con qué tijeras?


Si lo querés escuchar en la voz de Alfredo Alcón:

                          https://www.youtube.com/watch?v=mDPN86lI1F4





Hoy estoy sin saber yo no sé cómo
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato. 

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado. 

No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente. 

Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo ahí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría. 

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría. 

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué incomformes mis ojos? 

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras? 

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos. 

Me sobra el corazón. 

Hoy descorazonarme,
yo el más descorazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo. 

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día. 





Miguel Hernández, “Me sobra el corazón”  en “Otros poemas”




viernes, 14 de febrero de 2014

"escribir es querer contener lo que se desborda..."



            La mirada, la mía, adherida a los chirridos de las cosas. Mundo de silencio. Yo preciso inventarme en la noche, con palabras que tanto me cuestan. Y es siempre la sed ávida, aviesa, triste, como llevar un color marchito en la mano, una pluma desplumada. Me trago mi sed, me la bebo, la rumio con hastío invisible. Cada noche mi mirada se rebela. Mis ojos se toman en serio, se recuerdan, se comprometen: descartan los muelles y el río y los libros y las caras que sucedieron bajo el sol de agosto. Se abren mis ojos. Me obligan a seguirlos por altitudes de sombra y silencio y vientos y frío.

            Pero para saberlo necesito escribir. Sola no puedo enterarme de mí ni lo deseo. La complicidad de la palabra que mis ojos enjaulan es una especie de campana de mi soledad. Cuando leo que dije soledad o silencio me descubro al instante, en un rincón de la habitación miedosa y perdida pero reencontrada de alguna manera. Aunque nada de esto tenga que ver con la validez o deficiencia de lo que escribo, sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Esto no lo comprendo perfectamente, es vago, es lejano, pero lo sé y lo aseguro. Tal vez ya sienta los síntomas iniciales: dolor en donde se respira, sensación de estar perdiendo mucha sangre por alguna herida que no ubico.





Alejandra Pizarnik, fragmento del 11 de agosto de 1962 en “Diarios”, Lumen, 2010





domingo, 9 de febrero de 2014

sobrevivientes


a nuestro alrededor... irreparables tragedias nos conmueven, nos interrogan...
nosotros, los espectadores, sin respuestas, muy tristes...  seguimos caminando.




Lonely day - System of a Down


Such a lonely day .... And it’s mine
The most loneliest day of my life
Such a lonely day .... Should be banned
It’s a day that I can’t stand
The most loneliest day of my life 
Such a lonely day .... Shouldn’t exist
It’s a day that ill never miss
Such a lonely day .. And it’s mine
The most loneliest day of my life
And if you go
I wanna go with you
And if you die
I wanna die with you
Take your hand and walk away
The most loneliest day of my life 
Such a lonely day
And it’s mine
It’s a day I'm glad I survived







domingo, 23 de junio de 2013

pasó una paloma herida




¡Pobre, pobre la
Paloma!
¡Pobre, pobre el
Cazador!

¿Qué sabe sobre el
amor
quien apunta a una
Paloma?

Es mejor ser el
herido
y no ser el
heridor…

“Yo ví una paloma herida…”
y me duele el cazador
¡Pobre, pobre el
Cazador!

¡Mano que empuñó el fusil!
¡La que cargó el proyectil!
¡La que fabricó el cartucho!
¡El ojo que marcó el blanco!
¡Aquel que hirió la Paloma!

¿Qué sabe sobre el
amor,
quien apunta a una
Paloma?



China Zorrilla lee a Nilda Mileo
www.cardalesweb.com.ar


miércoles, 19 de junio de 2013

las palabras justas?



Pero a nosotros nos toca,
bajo la tempestad de dios,
¡oh poetas!, permanecer con la cabeza descubierta.

Pues los que nos prestan el fuego del cielo,
los dioses, también nos dan el sagrado dolor.
¡Aceptémoslo! No soy sino un hijo de la tierra.

Así el hombre; cuando la dicha está a su alcance
y un dios en persona se la trae, no la reconoce.
Pero desde que sufre,
entonces sabe expresar lo que quiere,
y entonces las palabras justas
se abren como flores.





Friedrich Hölderlin, en "La pasión según Georg Trakl" de Hugo Mujica, Edit. Trotta - 2009