viernes, 6 de noviembre de 2015

conflicto de fuerzas...



No a todo alcanza Amor, pues que no puedo
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte puede
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte puede, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.



Macedonio Fernández, "Creía yo"





domingo, 1 de noviembre de 2015

el amor del des-encuentro


...
Porque la quería
no quiso con ella
hacer un nido donde abandonarse.
No confiaba en él
y quiso asegurarse.
...
Porque la quería 
se fue para siempre,
quiso poner a salvo aquella imagen.
No confió en ella
y quiso asegurarse








Joan Manuel Serrat, "Porque la quería" 
en el programa de TVE "Tariro, Tariro" en 1988








lunes, 26 de octubre de 2015

felicidad y saber...




Casi anónima sonríes
y el sol te dora el cabello.
¿Por qué para ser feliz
hace falta no saberlo?





Fernando Pessoa, 1932






lunes, 19 de octubre de 2015

de amores...


a Carola, claro



Ella lee libros de yoga, de budismo, de numerología.
Yo leo poesía, teatro, ensayos, novelas, todo
lo que cae en mis manos.

Ella es vegetariana.
Yo, omnívoro.

Ella es disciplinada, ascética, creyente.
Yo, escéptico y perezoso.

Ella cree en la reencarnación de las almas.
Yo soy agnóstico.

Ella está segura.
Yo, no.

Ella es presente de indicativo.
Yo, condicional en mis mejores días
y en los peores pretérito
pluscuamperfecto de subjuntivo.

Ella es un hombre de acción.
Yo, una mujer confundida.

Ella quiere que yo cambie.
Yo, también.

Ella sabe lo que quiere y lo que necesita
y lo que quiero y necesito yo.
Yo sólo sé que no sé nada
pero no estoy muy seguro.

Ella es la luna de día.
Yo, un girasol en la noche.

Ella y yo, contra viento y marea,
nos amamos.





Juan Vicente Piqueras, "Ella y yo" en "Yo que tú"


miércoles, 14 de octubre de 2015

epígrafe


Soy bien nacido. De niño,
como todos, fui feliz.
Vino luego el mal destino
lo que quiso hizo de mí.

Vino el mal genio de la vida
rompió en mi corazón,
arrasando con todo,
rugió como un tifón,
perturbó, partió, abatió,
quemó sin razón ni pena
¡Ah! qué dolor!
Lastimado y solo,
-¡solo!- mi corazón ardió.

Ardió en gritos dementes
en su pasión sombría...
Y de esas horas ardientes
quedó esta ceniza fría.





Manuel Bandeira, "Epígrafe" en "MB Antología", Arquitrave



jueves, 8 de octubre de 2015

en los brazos de mi cuerpo estoy...




I

Todo este buen objeto que es un cuerpo:
sus brazos flacos despegados por arriba
sus alocadas piernas cortadas hacia abajo
y en el medio el pedacito de torso
con su corazón puntual, sus riñones limpios
y este pulmón que se asoma a la ventana
y conversa con el otro
sobre si el cerebro encabezado, si la boca armada
si las altas hogueras parpadeando al unísono.
Ah este cuerpo alegre como un perro chico
con su sexo despierto saltando en la puerta.
Sin este honroso cuerpo, duro y claro,
sin su lúcida arquitectura
de huesos quietos y pellejo alzado
dónde habitaría y cómo
tanta tierna acongojada nada?

II

En los brazos de mi cuerpo estoy
en sus pies me alzo y ando.
De mi cuerpo soy hija única
y en su piel me sumerjo entera.
Sin mi cuerpo no hay voz
ni mi voz ni tu voz
sin las orejas de mi cuerpo
ni tu cuerpo sin los ojos del mío
sin sus manos.
Me ama este cuerpo que yo habito
me abre sus ventanas y me teje
y desteje cada día que me asomo.
Es mi cuerpo quien fabrica las palabras
la conciencia de estar/de ser de aquí
porque él lo quiere
y si no lo quiere entonces nada
de nada.




Rossella di Paolo, "El cuerpo donde habito"



domingo, 27 de septiembre de 2015

niño Neruda



"Me parece recordar que así nació mi primer poema y que así recibí la primera muestra distraída de la crítica literaria"






Pablo Neruda, en "Confieso que he vivido", Seix Barral, 1984





lunes, 21 de septiembre de 2015

no he dejado de buscar

                           
Para Javier Das


Me eché
a andar
por la vía.

Un hombre
me llamó la atención.

Le dije
que buscaba a mi padre
(se había muerto,
pero a mí
me daba igual).

Hace cuarenta años de aquello.

No he dejado de buscar.





Karmelo Iribarren, "No he dejado de buscar" en "Seguro que esta historia te suena", Editorial Renacimiento SA












jueves, 3 de septiembre de 2015

entro en la palabra... me quedo



Poema escrito por Jorge Oteiza tras la muerte de su esposa, Itziar Carreño, en diciembre de 1991, y que luego sirvió para despedirle en abril 2003, en Alzuza, donde ambos reposan juntos:


He visto morir a Itziar, no he podido hacer nada.
Me acerco, lloro junto al árbol, miramos los dos al cielo.
Seguramente no estás ya en ninguna parte, solamente aquí, en mí, conmigo.
La ha besado la muerte.
Baja en su rostro lentamente, de Dios, una lágrima de sufriente, infinita dulzura.
Me acerco a Dios. En lo alto de una colina lo veo desaparecer.
Le seguían a distancia unos campesinos con alas.
Entro y salgo en la palabra.
Entro en el muro y salgo.
Entro en mi cuerpo y salgo.
No es tan incompleto mi cuerpo, mi país.
Entro en mi país y salgo.
Entro en la palabra. Me quedo.
Os digo que no estoy.
Estamos en el fin. A ninguna parte hemos llegado.
Ponedme en la mano tierra, tierra alrededor.
Ya no queda tierra para uno, pronto.
La tierra es para todos. A mí, acostadme de un lado.
Que sea del derecho. Es como duermo.
Y no me toquéis. No quiero nada encima, sólo hierba.
Que pueda sentir una vaca que pasea.
Que la meada de la vaca o de un pollino me llegue hasta el costado izquierdo. Tierra a la vista.
Llego un poco tarde, perdonadme.
Ya estamos todos. Podéis mezclar nuestros huesos.