domingo, 6 de enero de 2013

...en mi cabeza que no puedo cerrar


La mujer del poeta está
condenada a leer o a escuchar los
versos del poeta que humean
recién sacados del alma. Y más:
la mujer del poeta
está condenada al poeta, a ése
que nunca sabe dónde
está la llave del gas y finge
que pregunta para saber
cuando sólo le importa preguntar
lo que no tiene respuesta.


Juan Gelman, "La llave del gas" en "Valer la pena", Seix Barral 2009


La mujer del poeta se enojó
con el poema "La llave del gas".
No ve por qué la metapalabra de la palabra,
o la ambigüedad de la palabra,
o las heridas que la palabra produce,
puede impedir a cualquiera
saber dónde está la llave del gas y
cómo se cierra y abre. Tiene razón.
El poeta está en error porque
la llave de la palabra, digamos, ni se cierra
ni se abre, y hasta pretende que ni existe,
y menos su metapalabra, ambigüedad heridora o vacío.
La realidad de la cocina tranquiliza,
hay llaves que se cierran, se abren, funcionan
cumpliendo la función de demostrar
que hay cosas que se cierran y se abren,
y suenan desde ayer en mi cabeza
que no puedo cerrar.


Juan Gelman, "Nota al pie de "La llave del gas" en "Valer la pena", Seix Barral 2009




domingo, 23 de diciembre de 2012

Cortázar a fin de año



Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas. Entonces
la tramo en aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.


                                                                            31/12/1951





Julio Cortázar, "Happy New Year" en "Salvo el crepúsculo", Alfaguara, 2009

viernes, 21 de diciembre de 2012

fin?


Inventar el regreso del mundo
después de su desaparición.
E inventar un regreso a ese mundo
desde nuestra desaparición.
Y reunir las dos memorias,
para juntar todos los detalles.

Hay que ponerle pruebas al infinito,
para ver si resiste.





Roberto Juarroz, "112" extraido de http://www.poesi.as/rj07112.htm





martes, 11 de diciembre de 2012

quiero ir




Quiero ir con aquél a quien amo.

No quiero calcular lo que cuesta.

No quiero averiguar si es bueno.

No quiero saber si me ama.

Quiero ir con aquél a quien amo.






Bertolt Brecht, versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens, http://amediavoz.com/brecht.htm


domingo, 2 de diciembre de 2012

adolescente


¿Yo, adolescente?
Si de repente, aquí, ahora, se plantara ante mí,
¿tendría que saludarla como a una persona próxima,
a pesar de que es para mí extraña y lejana?

¿Soltar una lágrima, besarla en la frente
por el mero hecho
de que tenemos la misma fecha de nacimiento?

Hay tantas diferencias entre nosotras
que probablemente sólo los huesos son los mismos,
la bóveda del cráneo, las cuencas de los ojos.

Porque ya sus ojos son como un poco más grandes,
sus pestañas más largas, su estatura mayor
y todo el cuerpo recubierto de una piel
ceñida y tersa, sin defectos.

Nos unen, es cierto, familiares y conocidos
pero casi todos están vivos en su mundo,
y en el mío prácticamente nadie
de ese círculo común.

Somos tan diferentes,
pensamos y decimos cosas tan distintas.
Ella sabe poco,
pero con una obstinación digna de mejores causas.

Yo sé mucho más,
pero, a cambio, sin ninguna seguridad.

Me muestra unos poemas
escritos con una letra cuidada, clara,
que no tengo ya desde hace tiempo.

Leo y leo esos poemas.
A lo mejor éste de aquí,
si lo acortáramos,
y lo corrigiéramos en un par de lugares.
El resto no augura nada bueno.

La conversación no fluye.
En su pobre reloj
el tiempo es barato e impreciso.
En el mío mucho más caro y exacto.

Al despedirnos nada, una especie de sonrisa
y ninguna emoción.

Sólo cuando desaparece
y olvida con las prisas la bufanda.

Una bufanda de pura lana virgen,
a rayas de colores,
hecha a ganchillo
por nuestra madre para ella.

Todavía la conservo.




Wislawa Szymborska, "Adolescente" en "Aquí", Bartleby Editores, 2009

miércoles, 28 de noviembre de 2012

canción para decir en la calle


pertenencias de Antonio E. Agüero en Casa del Poeta, Merlo, San Luis - 2012

Un día, siquiera, por semana
ensayemos el oficio humano.

Paremos el reloj,
ocultemos el calendario,
no abramos periódico ni libro, ni escuchemos radio
y tomemos un ómnibus cualquiera
que nos conduzca al campo

y una vez allí
busquemos un sitio solitario,
entre pinos
y los álamos
a la vera del agua, si el arroyo
quiere ofrecernos su cristal cercano,
o en la abierta llanura
donde el viento
galopa con los caballos,

y vivamos,
sí, nada más,
vivamos,
mientras crece la luz
y la maza de la savia asciende.

Vivamos,
mientras vuelan los insectos,
y las nubes livianas y lentas como barcos
viajan al sur, y el aire
conduce pájaros;
sí, nada más, vivamos
en reposo total como la hierba
que nos da su regazo
de vez en vez oyendo
el oscuro corazón del mundo
que late soterrano.

Sí, nada más,
vivamos,
solamente vivamos.






Antonio Esteban Agüero, Poemas y síntesis biográfica, Asociación Biblioteca Casa del Poeta, Merlo, San Luis





sábado, 17 de noviembre de 2012

el amor ha crecido


Tal vez el mundo cabe en la cocina
donde hablamos del hijo.
El futuro es un rostro, un dulce nombre,
una sangre en camino a este camino.

Amor se dice de un extraño modo:
cuna, pañal, la bata.
Estas cosas comunes.
Esas palabras blancas.

El amor ha crecido.
La primavera canta en mi pañuelo.




Juan Gelman, "Violín y otras cuestiones", Edit. Planeta, 2011

viernes, 9 de noviembre de 2012

veo a mi alma


Mi alma es una gasa inmensa, livianísima; está por todo; es una mariposa espesa, cuyas firmes piernas de hilo asen lo que fue o es de mí. Y para siempre. Tiene apretados los vestidos antiguos, las trenzas, las caravanas en forma de trébol; y lo de ahora, dijes, figuritas de vidrio o porcelana, que me rodean. No quiebra nada.

Mi alma va a la chacra y trae cosas, visita la bodega, el altar, la cocina, la casa y trae cosas, tinajas, pomelos, zapallos y demás, y los vende por el camino en los días de necesidad, y me trae los resultados.

¿Cómo? Ella, tan leve y tan magna! ¿Cómo? si ya voló hace tiempo, la chacra, si no hay nadie, nada, sólo un vacío campo con matas de frambuesas salvajes.

Pero ella va y me trae cosas.

En esta noche de asiduos relámpagos y tormentas, ocupa un pequeño sitio, parece un tul arrollado. Veo a mi alma. En la honda oscuridad están sus ojos brillantes, fijos, celestes, de muñeca.



Marosa de Giorgio, "La flor de lis", Edit. El cuenco de plata, 2010


jueves, 1 de noviembre de 2012

algarrobo abuelo



Algarrobo abuelo (1.200 años), Merlo, San Luis - 2012
fotografías de Mónica Pía

...
Ocres raíces surgen de la tierra
como animales de encrespado lomo,
sosteniendo la torre milenaria
toda construida en material leñoso.
...
El ramaje se inserta complicado
y se tiende en un gesto poderoso
como brazos que buscan imponentes
una cosa que asir en el contorno.

Viejas ramas que son como tentáculos
de oscuro pulpo, miembros musculosos
de yacente dragón o dinosaurio,
de araña enorme o encantado monstruo.

Yo podría contarlas, si quisiera,
una por una y apagar mis ojos
con la venda y el frío de la cifra,
pero prefiero contemplar gozoso.
...





...
Padre y Señor del bosque
Abuelo de barbas vegetales,
Algarrobo natal. Torre del Cielo.
Monumento y estatua del follaje.
Hijo del sol y de la tierra unidos.
Corona real para la sien del aire.
Árbol de luz. Espejo de los siglos.
Dios vegetal de corazón fragante.

Así yo quiero terminar la Oda,
asistido por Ángeles del canto:
Algarrobo Natal, Abuelo nuestro.
¡Catedral de los Pájaros!




Antonio Esteban Agüero, fragmentos de "Cantata del Abuelo Algarrobo", Biblioteca Casa del Poeta