TALLER DE POESIA de la Unidad de Detención Nº 3, coordinado por Susana Valenti:
La dirección opuesta al horizonte
Entre el quinto y el décimo barrote descubro la agonía de esperar por mi tiempo. Caen mis lágrimas deshaciendo los pecados consumidos frente a la ventana. Todo mi interior navega. Y sigo aquí, bienvenido a la libertad de volar ausentemente quieto sobre el respaldo de mi silla.
Jonathan Ortega, Rosario, octubre 2008
Detrás de los candados
Dibujo un plano en la pared. Sobre el tacto aparece un camino. Escalo heridas y ventanas. Mi cuerpo sale. Con el paso tranquilo desoriento la espera y te busco. Son huellas imaginarias que derriban puertas y lugares lejanos. Otra vez, esta noche, me alcanzaron tus ojos.
El ojo que ve ve que todo lo aburre. El ojo perfecto es el que no ve. Yo no quiero ver nada salvo mis ganas de apretar bien los párpados y divertirme en lo oscuro.
Héctor Libertella, "La arquitectura del fantasma, una autobiografía", Santiago Arcos Editor, Bs.As., 2006
leyendo propios poemas penas impresas trascendencias cotidianas sonrisa orgullosa equívoco perdonado es mío es mío es mío!! leyendo letra cursiva latir interior alegre sentir que la dicha se coagula o bien o mal o bien extrañeza de sentires innatos cáliz armonioso y autónomo límite en dedo gordo de pie cansado y pelo lavado en rizosa cabeza no importa: es mío es mío es mío!!
De la cintura bajan arrabales de adentro como impaciencias del amor. ¿Qué es esa moneda que tu bailar acuña? En la colina del deseo sobra el sol. Seguridad es tu hermosura, bella que el tiempo apagás en laberintos de Eros donde es triste el que no sabe. Amarte es preciso, vivir no.
A Mara
Juan Gelman, "de atrásalante en su porfía", Seix Barral, México, 2007
Taller de poesía en Unidad Penitenciaria 48, J.L. Suárez, Bs. As., coordinado por Cristina Domenech y Pedro Nazar
Tengo miedo a los lobos y a sus ganas de destrozar mi cuerpo Miedo a las paredes del futuro a las lágrimas secas por el recuerdo del olvido Miedo a que no existan atardeceres ni preguntas
Maximiliano Vera, "Ondas de Hiroshima", Antología Poética
Las piedras secan mis raíces
hay ojos que muerden como perros
ya no puedo caminar
mis deseos se hicieron sistema
Waldemar Cubilla, "Ondas de Hiroshima", Antología Poética
Anoche realicé el retorno; todo sucedió como lo preví. El plantío de hortensias. La Virgen? paloma de la noche? vuela que vuela, vigila que vigila. Pero, los plantadores de hortensias, los recolectores, dormían lejos, en sus chozas solitarias. Y mi jardín está abandonado. Las papas han crecido tanto que ya asoman como cabezas desde abajo de la tierra, y los zapallos, de tan maduros, estiran unos cuernos largos, dulces, sin sentido; hay demasiada carga en los nidales, huevos grandes, huevos pequeñitos; la magnolia parece una esclava negra sosteniendo criaturas inmóviles, nacaradas.
Toqué apenas la puerta; adentro me recibieron el césped, la soledad. En el aire de las habitaciones, del jardín, hasta han surgido ya, unos planetas diminutos, giran casi al alcance de la mano, sus rápidos colores.
Y el abuelo está allí todavía ¿sabes? como un gran hongo, una gran seta, suave, blanca, fija.
No me conoció.
Marosa di Giorgio, "Los papeles salvajes", Adriana Hidalgo Edit, 1991
¿Qué es Roma? ... Roma es una madre, y es la madre ideal porque es indiferente. Es una madre que tiene demasiados hijos, y por lo tanto no puede dedicarse a ti, no te pide nada, no espera nada de ti. La madre ideal, la madre que no te obliga a portarte bien. Incluso una frase tan común como: "¿Pero, quién eres tú? ¿No eres nadie!" es confortante. Porque no sólo hay desprecio en ella, sino también una carga liberadora.
Federico Fellini, "Encuentro con Federico Fellini", por Carlos D. Pérez,http://www.elsigma.com/, 14.01.2004