sábado, 23 de julio de 2011

lo bello del "no hay" (1)


...me and my head high

and my tears dry...


We only said good-bye with words

I died a hundred times

you go back to her

and I go back to..... black


Amy Winehouse, "Back to black" 




martes, 19 de julio de 2011

a dieta

Me acosté sin cenar, y aquella noche

soñé que te comía el corazón.

Supongo que sería por el hambre.

Mientras yo devoraba aquella fruta,

que era dulce y amarga al mismo tiempo,

tú me besabas con los labios fríos,

más fríos y más pálidos que nunca.

Supongo que sería por la muerte.


Amalia Bautista, "A dieta"

sábado, 16 de julio de 2011

soneto de tus vísceras

Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.


Canto a tu masa intestinal rosada
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.


Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.


Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.


Baldomero Fernández Moreno, "Soneto de tus vísceras"


jueves, 7 de julio de 2011

curriculum vitae

digamos que ganaste la carrera

y que el premio

era otra carrera

que no bebiste el vino de la victoria

sino tu propia sal

que jamás escuchaste vítores

sino ladridos de perros

y que tu sombra

tu propia sombra

fue tu única

y desleal competidora.


Blanca Varela, "Curriculum vitae"

viernes, 17 de junio de 2011

"asma es amor"

A Hilda, mi centaura.

Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
alta mía única anclada ahí, no es bueno
el avión de palo en el que yaces con
vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro
de las que ya no estás, tu esbeltez
ya no está, tus grandes
pies hermosos, tu espinazo
de yegua de Faraón, y es tan difícil
este resuello, tú
me entiendes: asma
es amor.

Gonzalo Rojas, "Asma es amor"

sábado, 11 de junio de 2011

"lo esencial de mi vida: no ser nunca protagonista"

Me gusta decir. O mejor: me gusta palabrear. Las palabras son para mí cuerpos tangibles, sirenas visibles, sensualidades corpóreas. Quizá porque la sensualidad real no tiene para mí interés de ninguna especie -ni siquiera mental u onírica-, se me transmutó el deseo hacia aquello que en mí crea ritmos verbales, o los escucha de otros. Me estremece el oír hablar con propiedad. Tal página de Fialho, tal página de Chateaubriand, provoca un hormigueo en la vida de todas mis venas, me exaltan, trémulamente quieto, en un placer inalcanzable que sin embargo siento. Tal página, incluso de Vieira, en su fría perfección de ingeniería sintáctica, me hace temblar como una rama al viento, en un delirio pasivo de cosa movida.

....... Y así muchas veces, escribo sin querer pensar, en un devaneo externo, dejando que las palabras me hagan fiestas, criatura niña en la falda de ellas. Son frases sin sentido, que se suceden mórbidas, en un flujo de agua sentida, olvidadas del arrojo en el que las olas se pierden y se confunden, convirtiéndose siempre en otras, sucediéndose a sí mismas...

No lloro por nada que la vida brinde o deje de brindar. Hay sin embargo páginas de prosa que supieron hacerme llorar...  lloré, hoy, recordándolo, aún lloro.


Fernando Pessoa como Bernardo Soares, "Libro del desasosiego", Emecé, 2010

miércoles, 1 de junio de 2011

voces para amar - Cortázar (2)



...Pero nosotros, tía, ¿cómo haremos, cómo nos daremos cuenta de que hemos recaído si por la mañana estamos tan bien, tan café con leche, y no podemos medir hasta dónde hemos recaído en el sueño o en la ducha? Y si sospechamos lo recayente de nuestro estado, ¿cómo nos rehabilitaremos? Hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña, al terminar su obra maestra, al afeitarse sin un solo tajito; no toda recaída va de arriba a abajo, porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa cuando ya no se sabe dónde se está. Probablemente Ícaro creía tocar el cielo cuando se hundió en el mar epónico, y Dios te libre de una zambullida tan mal preparada. Tía, como nos rehabilitaremos?

... No solamente ignoro eso sino que jamás he sabido en qué momento mi tía o yo recaemos. ¿Cómo rehabilitarnos, entonces, si a lo mejor no hemos recaído todavía y la rehabilitación nos encuentra ya rehabilitados? ...

Julio Cortázar, "Me caigo y me levanto"


sábado, 28 de mayo de 2011

de Caperucitas

I

El camino se abría luminoso
ante sus ojos y bajo sus pies.
Ella canturreaba. No veía
que, entre los árboles del bosque, el trueno
y el relámpago se iban adentrando.
Y el lobo acompañaba a la tormenta.
Ella sólo pensaba en las palabras
últimas de su madre: "Ten cuidado.
No derrames la miel. No te entretengas".

II

Al otro lado de este bosque inmenso
me espera el mundo. Todo lo que he visto
sólo en mis sueños tiene que esperarme
al otro lado de este bosque. Es hora
de ponerme en camino, aunque el viaje
se lleve varios años de mi vida.
De pronto escucho aullar la voz de siempre,
la que siempre ha logrado detenerme:
“Al lado de este bosque, niña,
sólo espera la casa en la que mueres”.


Amalia Bautista, "Caperucita Roja I" y "Caperucita Roja II", de "Cuéntamelo otra vez", 1999

domingo, 22 de mayo de 2011

"la clave del camino"

Buscar una cosa
es siempre encontrar otra.
Así, para hallar algo,
hay que buscar lo que no es.

Buscar al pájaro para encontrar a la rosa,
buscar al amor para hallar el exilio,
buscar la nada para descubrir un hombre,
ir hacia atrás para ir hacia adelante.

La clave del camino,
más que en sus bifurcaciones,
su sospechoso comienzo
o su dudoso final,
está en el cáustico humor
de su doble sentido.

Siempre se llega,
pero a otra parte.

Todo pasa.
Pero a la inversa.


Roberto Juarroz, "15" de "Duodécima Poesía Vertical", Ediciones Carlos Lohlé, 1991